Ejecutivos esperan menos para volver a encontrar trabajo

Economía

Buenas noticias para los ejecutivos sin trabajo: el tiempo promedio de « reinserción laboral» -léase el hallazgo de un nuevo conchabo-se redujo considerablemente en el segundo semestre de 2003 en relación con el primero de ese mismo año. Así lo indica un estudio realizado por la consultora Bruno Matarazzo y Asociados, especializada en « outplacement», una especie de « terapia» que les pagan las empresas a los ejecutivos que despiden y en la que se les ayuda a buscar una nueva ocupación -sea en relación de dependencia o en proyectos propios-. El trabajo se hizo en base a datos extraídos de las performances de los miembros de ese programa llevado a cabo por la consultora y atribuye la mejora a «la mayor actividad económica y de las nuevas oportunidades de empleo».

Según el estudio de la empresa que encabeza el sociólogo Bruno Matarazzo, ahora un gerente tarda un promedio de 3,9 meses para conseguir un trabajo, contra los cinco meses que se registraban a comienzos de 2003. El fenómeno también se produce entre quienes ocupan «jefaturas» (un escalón por debajo de las responsabilidades gerenciales), con una reducción del tiempo de búsqueda de 5,4 a 4,3 meses.

De todos modos, las nuevas no son buenas para todos: el personal menos especializado -los que desarrollan tareas administrativasestán hoy peor que hace un año, porque de proponérselo tardarán 4,1 meses para encontrar una nueva posición contra los 3,6 meses que les insumía hacerlo hace un año. La explicación podría estar en el hecho de que las empresas a las que les está yendo mejor que hace un año repusieron primero los puestos más baratos, pero ahora -de mantenerse su crecimientolas necesidades pasan por áreas de la organización más especializadas y específicas.

• Cantidad y calidad

Lo novedoso del fenómeno está, además, en que quienes buscan trabajo no necesariamente deben conformarse hoy con una degradación respecto de su nivel anterior para reisertarse: 88% de los gerentes encuestados empató o mejoró su cargo previo. Así, de acuerdo con el estudio, 33% de los gerentes logró una posición idéntica a la que se vieron forzados a abandonar y 55% la mejoró. En sentido inverso, sólo 12% debió emplearse por debajo de su nivel previo. Hasta el año pasado, sólo 42% igualaba o mejoraba su empleo previo.

El fenómeno se verifica también a nivel jefes: según dice
Matarazzo, en el primer semestre de 2003 «ningún profesional de esta categoría había conseguido un trabajo de mejor posición, y ahora lo alcanzó 17% de ellos. También entre los que cumplen tareas administrativas, 44% se reubicó en una posición similar, 40% en una mayor, y sólo 16% respondió que su nuevo trabajo era peor que el último que habían tenido».

• Protagonismo

El informe agrega que, si bien en la última década creció la cantidad de gerentes y jefes desvinculados que apostaron a un emprendimiento personal, «esta tendencia se revirtió y ganó protagonismo la modalidad de relación de dependencia. Por ejemplo, mientras que antes 62% de los gerentes se reubicaba en una empresa, hoy lo hace 67%». Los datos son más llamativos -agrega el sociólogo-«entre la gente que desempeñaba tareas administrativas, con valores que se ubican en 57% para el primer semestre y 76% para el segundo».

Este cambio de tendencia indicaría que la inmensa mayoría de la gente que trabajó en relación de dependencia quiere volver a hacerlo en esa condición, y que sólo se convierten en «emprendedores» por necesidad.

No hace falta demasiada memoria para recordar los fenómenos del remise, el quiosco y otros « emprendimientos» similares
encarados por gente que era despedida e indemnizada: como era previsible, la inmensa mayoría terminó en rotundos fracasos.

Lo mismo puede decirse de los ejecutivos que intentaron hacer -en otra escala-pymes o consultoras relacionadas con su actividad anterior.
«Los que tienen éxito es porque nacieron no de la necesidad sino de un verdadero espíritu emprendedor», dice Matarazzo.

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