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El gobierno, no sin un conflictivo enfrentamiento interno entre el Ministerio de Economía y el Banco Central, se puso «duro» y exigente en la negociación dilatando y no cediendo a las peticiones del organismo, con lo que el acuerdo se fue postergando en el tiempo. El mundo entero no alcanzaba a comprender esta locura argentina y así se lo hicieron saber al mismo Presidente en su visita a Europa los líderes de los países desarrollados, causándole una desagradable sorpresa.
En el camino pasaron dos ministros de Economía y tres presidentes del Banco Central, varias «misiones» de una y otra parte, y también algunos millones de argentinos que se sumergieron bajo la línea de pobreza acrecentando el número de indigentes, registrándose una caída brutal del producto bruto interno a niveles nunca imaginados en la historia del país.
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