Jorge
Telerman, Felipe
Solá, Luis Beder
Herrera, Miguel Angel
Saiz, Hugo
Cóccaro y Arturo
Colombi.
Tras un lustro de bonanza fiscal, en 2007 las provincias comienzan a mostrar una dura realidad: un déficit financiero superior a los $ 3.000 millones (0,4% del PBI) y otro tanto por el lado del resultado primario. Esto no sucedía desde 2002, cuando se salió de la convertibilidad.
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Las complicaciones surgen del fuerte aumento del gasto, que creció muy por encima de los ingresos, nociva ecuación que se ve impulsada principalmente por el crecimiento del gasto en personal, una variable considerada casi «inflexible» y poco permeable a ajustes.
El año electoral forzó los aumentos en tiempos económicos que, además, están marcados a fuego por la creciente inflación y la postergada actualización salarial.
Esto prevé una profundización del deterioro de las cuentas públicas provinciales. En términos consolidados, el resultado financiero registraría un déficit superior a los $ 3.000 millones (2,75% del gasto total), que equivaldría a 0,4% del PBI, considerando un crecimiento nominal del gasto de 21,5%, según la consultora Economía & Regiones.
Otra de las complicaciones de este año es el faltante de recursos provinciales para cubrir las amortizaciones de deuda del orden de $ 12.650 millones.
Por su parte, el resultado primario antes del pago de intereses de la deuda sería deficitario por primera vez desde 2002 del orden de $ 240 millones, lo que implica una pérdida de $ 2.750 millones respecto del año pasado.
Este deterioro fiscal estaría determinado por el mayor crecimiento interanual del gasto (25,7%) frente a los recursos esperados (22,4%).
Personal
Las mayores erogaciones estarían explicadas por el aumento del gasto en personal (totalizarán $ 51.800 millones, 30% más que en 2006), a partir del impacto fiscal pleno que representa el aumento de 24% a los docentes y los aumentos esperados, en promedio de 20%, al resto de los empleados públicos provinciales.
Asimismo, la brecha entre el crecimiento de los recursos y los gastos se mantendría en los niveles observados al cierre del año pasado (3,5%).
Los recursos totales se ubicarían en torno a los $ 106.600 millones (+22,4%), lo que representaría un ingreso adicional de $ 19.500 millones en relación con el ejercicio 2006. Cabe señalar que las provincias recibirían unos $ 62.500 millones de parte de la Nación, que representan 60% del total de ingresos.
En tanto, los gastos del consolidado provincial ascenderían a $ 109.600 millones (+25,7%), lo que representa 14% del PBI y unos $ 22.400 millones adicionales a lo erogado en 2006. El gasto primario registraría un crecimiento de 26,3%, ascendiendo a $ 106.800 millones.
Tratándose de un año electoral, además de los aumentos salariales, la obra pública también sobresale como fuente de gasto, representando la partida con mayor aumento en términos porcentuales (+37,5%), sumando a $ 14.700 millones.
Se advierte así que cerca de 80% de los gastos ejecutados a nivel consolidado es de carácter inflexible a la baja, en los cuales se incluyen los gastos de personal (47%), bienes y servicios (11%), transferencias a municipios (11%), transferencias corrientes al sector privado (9%) e intereses de la deuda (3%).
Este elevado grado de inflexibilidad en las erogaciones reduce la capacidad de maniobra de las administraciones provinciales, no sólo a la hora de realizar ajustes ante situaciones desfavorables, sino también para de elaborar políticas públicas orientadas al desarrollo social y económico.
Endeudamiento
En lo que respecta al stock de deuda pública provincial, éste ascenderá a fines de 2007 a $ 87.000 millones y representaría cerca de 90% de la totalidad de recursos corrientes percibidos por las provincias este año. A su vez, en los próximos años, aumentan las amortizaciones, agravando la situación fiscal de los tesoros provinciales.
Este año, dado que el déficit financiero se elevaría a $ 3.000 millones, las necesidades de financiamiento ascienden a $ 12.650 millones, casi 28% superior a lo registrado un año atrás.
Las jurisdicciones más complicadas ya cuentan con la asistencia financiera del Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial, que administra la Nación a través del Programa de Asistencia Financiera (PAF). El monto destinado a este efecto en 2007 asciende a $ 5.000 millones (sobre un total presupuestado de $ 6.040 millones), lo cual representa 40% de las necesidades de financiamiento del consolidado provincial. Más de la mitad de este fondo ($ 2.740 millones) será destinada exclusivamente a asistir a Buenos Aires, financiando 96% de sus amortizaciones.
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