«¿Por qué si la lechuga sube 40% va a aumentar la pobreza?», suele cuestionar el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Y él mismo se responde: «Hay efecto sustitución entre los pobres. Si aumenta tanto de precio, compran otro producto que no subió tanto. Pero no implica que haya empeorado su situación». Es lo que piensa.
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Inexplicablemente se complicó el gobierno en marzo con la difusión de los datos de la inflación. Es que 0,8% de incremento de los precios minoristas hasta había dejado satisfechos a los tenedores de bonos indexados; todo lo contrario a lo que había sucedido en enero y febrero. Casi un milagro. Pero por un error de la flamante interventora en el INDEC, Beatriz Paglieri, se le coló el dato que la canasta básica de alimentos habría subido 3,6% el mes pasado. A tal punto causó malestar en Néstor Kirchner ese error justo el Jueves Santo, que ya estaría decidido la designación de una suerte de «controller» de toda la información que genere el INDEC de ahora en más. Ningún dato saldría sin la firma de este nuevo funcionario, que sólo tendrá esta única tarea.
Pero ¿cómo se llegó a que súbitamente esa canasta básica de alimentos -corregido ese 3,6% en deflación de 0,2% ayer- haya sido en marzo más barata que en febrero? La carne. Se trata paradójicamente del producto que más complicaciones está generando al gobierno, a un año ya de la suspensión de las exportaciones. ¿Cuál es la alquimia? En esta canasta la carne tiene una ponderación de 30% aproximadamente. Es decir, que lo que pase en este capítulo prácticamente define el match. Pero la cuestión pasa por los cortes que se miden. Esto es secreto, o por lo menos lo era. En marzo se tomaron en cuenta las variaciones del hueso de carne -que cayó 10% de valor y del asado que lo hizo, siempre según el INDEC, casi 4%. A Moreno, la carne le dio así una inflación negativa de 2% para el cálculo de esta canasta. Le aseguró merced a esa fuerte ponderación de la carne una caída de 0,6% en la canasta sólo de arranque. Y con esto bajo el brazo llegó a -0,2% final.
Objetivo
Por lo pronto, el gobierno con la designación de ese «controller» tratará de evitar repeticiones de lo visto hace una semana. Moreno también sostiene que entre el personal del INDEC la política juega un alto rol con dos ejes: asigna un rezago importante de designaciones efectuadas por Domingo Cavallo en el organismo y también por Roque Fernández.
Pero curiosamente en este último caso, sostiene Moreno, es un giro a la izquierda, al Partido Obrero, reflejo de la afición del ex ministro a esos movimientos en su paso por la Universidad.
Más allá de estas disquisiciones, vienen desde ahora casi 90 días de vacaciones para el hombre de Kirchner que controla los precios. Es que normalmente el segundo trimestre del año es muy calmo en esa materia. Lo difícil ya se jugó.
Ahora vendrán batallas menores como las cuotas de los colegios, más escaramuzas de la carne, pero en teoría todo debería apuntar a que en el peor escenario, el alza de los precios -bajo el nuevo esquema, obvio- se ubique este mes en 0,8%. Y el año cerraría en poco más de 8%. Salvo, claro, que se profundice el modelo.
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