El estilo K ahorró u$s 20.000 millones
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• Apenas esperanza
Salir del default, más con esta línea de gobierno, no asegura inversiones inmediatas y menor desempleo. Apenas si abre la esperanza.
Por eso no deberíamos hacer triunfalismo. Debe cuidarse mucho en esto el Presidente aunque lo tiente el logro de la negociación para ahogar los sinsabores del escándalo de Ezeiza, el Waterloo de Santiago del Estero. Y hasta Cromañón.
En 95 años hemos tenido sólo 6 con superávit fiscal. Dos de ellos corresponden a este gobierno. Es muy positivo. También llevamos dos años consecutivos de crecimiento del producto a un promedio de 8,4%, pero debemos ser humildes. China lleva 24 años promediando 9,4% de crecimiento cada doce meses. Malasia creció 12 años seguidos. Chile creció 15 hasta 1999, a 7% anual, según datos de la Fundación Mediterránea. Con 80% de aceptación de canje tendremos una deuda de u$s 145.000 millones. Es enorme.
Desproporcionada al producto que generamos. Será imperioso, entonces, seguir creciendo y manteniendo superávit fiscal.
Si hubiera surgido un peor arreglo o una escasa aceptación, habría habido más desocupados. Pero eso no se verá. En cambio, sí sucederá si un triunfalismo irrita al mundo. De los u$s 20.000 millones -de aquí y de afuera- que nos salvamos de pagar, la mitad puede ser a causa de la avaricia por tasas impagables a que obligaba la fuga de capitales. Pero otros u$s 10.000 millones, en grandes números, debieron ser de ahorristas auténticos y abnegados. ¿Cómo podemos entonces gritarles en la cara que les hemos ganado?
Salir del default con privados no nos hace automáticamente atractivos para inversiones internacionales, salvo que les aseguremos un monopolio y así hasta Corea del Norte es imán.
La realidad económica moderna muestra que los países grandes que llegaron al siglo XXI con alto grado de pobreza -caso China, Brasil, India, el conjunto asiático- pero con vasta población son los más atractivos para los capitales. No es el caso de la Argentina, país de escasos 37 millones de habitantes que desperdició los 60 últimos años para crecer en serio. Peor situación aun si este gobierno no inspira confianza.
Por eso cuidado con que se interprete mal las radiografías que sólo han dicho que no hay cáncer, sin asegurar salud al resto. Si por el resultado de la negociación alardeamos -el Presidente ya insinuó eso en varios discursos y dada su personalidad, es difícil que no lo haga- el mundo que nos regaló dinero no perdonará.



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