"El Fondo también debería aceptar quita en la deuda"
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Periodista: ¿Qué opina de la presión del Tesoro estadounidense y de los organismos multilaterales para que la Argentina reestructure rápido la deuda?
Hans Humes: Por supuesto que sería bueno que el gobierno acelere el proceso. Pero no estamos de acuerdo con la actitud de los organismos multilaterales, porque en nuestra concepción todos los acreedores del país deberían recibir el mismo tratamiento. Si los tenedores de bonos sufriremos una quita del valor presente de la deuda, lo mismo debería aceptar el FMI y los restantes.
P.: Pero el Fondo y el Banco Mundial se escudan en el hecho de que los estatutos no prevén quitas sobre los créditos.
H.H.: Es cierto, pero no tiene lógica que reciban un mejor tratamiento que el resto de los acreedores. Me gustaría ver al FMI haciendo punta en la negociación y también aceptando reducir el monto de su deuda con el país. Otro argumento que dan ellos es que le prestaron a la Argentina cuando ya nadie lo hacía. Claro que lejos de ayudar, terminó agravando más la crisis. Es más, la Argentina debería haber dejado de pagar la deuda en el año 2000, porque lo que se hizo después para evitar el default agravó notablemente la crisis.
• Lentitud
H.H.: La Argentina debería haber empezado hace un año con este proceso, porque el deudor siempre recibirá mejor tratamiento cuanto peor es la situación del país. Como en los últimos meses la economía ha mejorado mucho, arrancan de una base más alta y le resultará más difícil obtener condiciones tan ventajosas. Ahora habrá menos concesiones de los acreedores, porque la percepción sobre lo que el país puede pagar aumentó notoriamente.
P.: ¿Qué opina sobre los porcentajes de quita que se aplicarían, ya que algunos rumores hablan de 70%?
H.H.: Por ahora son todos rumores, no hay nada real, ya que el gobierno argentino no habló de manera formal ni informal de quitas. Prefiero no comentar sobre cuestiones que por ahora no están confirmadas. Obviamente, se reconoce que debe producirse algún tipo de descuento, lo sabe el gobierno y también los acreedores.
P.: ¿Y cómo debería avanzar el gobierno con esta quita de capital?
H.H.: Lo que hemos oído hasta ahora ha sido muy positivo. Ahora está pensando en estructurar una oferta con diferentes opciones, porque para los tenedores de bonos son totalmente distintas. Una abuela en Italia no aceptará un descuento del capital, pero sí lo hará un banco de inversión o un fondo de pensiones, que en realidad se preocupa por la cotización de mercado del título. Y está bien reconocer que existen estas diferencias.
P.: ¿Le gusta la idea del gobierno de elegir varios bancos de inversión en el mundo para negociar con acreedores?
H.H.: No veo una razón para hacerlo. Para qué pagar a bancos de inversión y duplicar lo que ya está haciendo ahora. Tal vez Nielsen y Lavagna reaccionan a lo que dicen los abogados. Ya se han organizado la mayoría de los inversores y si la Argentina quiere gastar puede hacerlo.
P.: ¿Existe el peligro de una mayor cantidad de juicios contra el país?
H.H.: El peligro es que si la Argentina espera demasiado, más inversores comenzarán juicios. Por eso, el gobierno tiene que apurarse todo lo posible, porque si quienes están enjuiciando tienen éxito en el proceso, nosotros y otros fondos tenemos la obligación fiduciaria de quienes nos confían su dinero de obtener el mejor tratamiento posible. Si vemos que quienes hacen juicios están ganando, tenemos la obligación de seguirlos. No es lo que queremos hacer, porque se rompería el proceso de negociaciones. Pero hay que pensar en positivo, y tener en cuenta que quienes no aceptan la propuesta de renegociación de la deuda son siempre un grupo minoritario. Pasó con Ecuador, con Perú y también le va a pasar a la Argentina.
P.: ¿La denominación de «fondos buitre» encuadra en la actividad que desarrollan ustedes?
H.H.: Al contrario, vemos que este tema se está enfocando muy mal en la Argentina. Muchos fondos decidieron en su momento (y también ahora) comprar bonos del país a precios muy bajos, tal vez a 25 centavos por cada lámina de 100 dólares o incluso menos. Este tipo de fondos está totalmente dispuesto a soportar una reducción en el valor nominal si luego aumenta la certeza de cobro. Además, son inversores que siempre estarán disponibles a adquirir títulos argentinos. Y en esto se diferencian de muchos bancos de inversión, que lo único que quieren es sacarse de su cartera los créditos otorgados al país.
Entrevista de Pablo Wende




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