23 de septiembre 2005 - 00:00

El G-7 exige más de China

Jean-Claude Trichet
Jean-Claude Trichet
Londres (Reuters) - Buen trabajo, pero debe hacerlo mejor. Ese probablemente será el mensaje para China de los ministros de Finanzas y los directivos de los bancos centrales del Grupo de los Siete países más industrializados del mundo (G-7), cuando inicien hoy sus reuniones en Washington.

El club de países ricos ha venido reclamando por más flexibilidad en el tipo de cambio por casi dos años, una señal para que Pekín eleve el valor del yuan frente al dólar.


Y el gigante asiático respondió a los reclamos el 21 de julio, cuando decidió abandonar el sistema de cambio que lo mantuvo atado al dólar por 11 años y revaluar su moneda en 2,1% hasta llevarla a 8,1 yuanes por dólar, acción que abrió la puerta para futuras apreciaciones. Si bien en ese momento el G-7 saludó la medida, los políticos estadounidenses se mostraron decepcionados porque sólo se permitió una apreciación del yuan de 0,23% desde entonces, ya que no es suficiente para reducir el creciente desequilibrio comercial entre los dos países.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, señaló la semana pasada que los políticos del G-7 mantendrían elevada la presión sobre China, cuando se reúnan con el ministro de Finanzas, Jin Renqing, y con el director del banco central chino, Zhou Xiaochuan, mañana en un almuerzo.

Los funcionarios del G-7 dijeron que su comunicado final sobre mercados de cambio probablemente no variará demasiado luego del encuentro de Washington, más allá de reconocer los esfuerzos de China hasta el momento.

«El actual mercado de cambio no está en un nivel que amenace con interrumpir la economía global, por lo que no hay necesidad de un cambio mayor»,
dijo el martes en Tokio un funcionario de alto rango del Ministerio de Finanzas de Japón. Sin embargo, en sus últimos comunicados, el G-7 ha estado desprestigiando excesivamente la volatilidad del mercado de cambio e instando a una mayor flexibilidad.

Washington considera que la moneda china todavía está artificialmente débil y que eso otorga a los exportadores asiáticos una ventaja injusta.

Algunos economistas estadounidenses argumentan que para poner freno al rápido crecimiento del superávit comercial de China es necesaria una revaluación del yuan de entre 20% y 30%.

Cualquier señal que indique que el G-7 afloja sus presiones sobre China podría empujar al dólar al alza, especialmente en un momento en que el euro está sufriendo la turbulencia política en Alemania.


El incremento del dólar probablemente no sería bienvenido por los funcionarios estadounidenses, quienes argumentarían que una apreciación de la moneda no ayudará a mejorar los desequilibrios, como el creciente déficit de cuenta corriente de Estados Unidos.

• Liderazgo

Por lo tanto, el secretario del Tesoro estadounidense, John Snow, posiblemente liderará la embestida del G-7, con el fin de asegurarse de que el comunicado del grupo no baje el tono de los reclamos hacia China para que permita que su moneda continúe apreciándose. No obstante, Pekín dijo que se tomará su tiempo para hacerlo. Algunas naciones europeas se preguntan si un acercamiento más delicado hacia el gigante asiático no sería mejor para que China acceda a las demandas del G-7.

Los funcionarios del Tesoro británico aseguran que Pekín debe moverse a su propio ritmo para que los cambios no sean desestabilizadores.

Trichet dijo la semana pasada que hubiese preferido que los debates con los funcionarios chinos se hubieran llevado en forma más discreta.

«No podemos esperar demasiado de China de una sola vez», consideró el martes en Francfort una fuente alemana del Fondo Monetario Internacional.

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