7 de junio 2004 - 00:00

"El gobierno compró tiempo con oferta a los acreedores"

Para Luis Secco, la presentación de la oferta demuestra buena fe por parte del gobierno, pero la considera sólo un primer paso a una larga negociación.
Para Luis Secco, la presentación de la oferta demuestra "buena fe" por parte del gobierno, pero la considera sólo "un primer paso" a una larga negociación.
La oferta presentada por el gobierno para salir del default es un muy buen primer paso, pero sólo tendría una aceptación de 60% a 66%. Para superar 80% necesario se necesitaría mejorar la oferta y evaluar seriamente la posibilidad de efectuar un pago al contado. La conclusión pertenece a Luis Secco, uno de los economistas que más de cerca siguieron todo el proceso.

Las principales declaraciones de Secco a este diario fueron las siguientes.

Periodista:
Pasados los primeros días luego de la presentación de la oferta, ¿qué espera que pase?

Luis Secco: La primera reacción fue en general positiva porque hubo un giro de 180° en el criterio de negociación del gobierno al reconocer los intereses acumulados desde la declaración del default. Esto fue bienvenido. La segunda reacción es la típica de cualquier negociación que recién empieza: plantear las cosas de manera extrema para volver a encontrarse. La bueno es que el gobierno demostró que tiene «buena fe» para negociar. No es poco. De todas maneras, esto fue entendido sólo como un primer paso, y los acreedores lo interpretaron así y esperan el siguiente paso del gobierno luego de decir que la oferta no gusta ni satisface.


• Próximo paso

P.: Sin embargo, el gobierno asegura en boca del propio Néstor Kirchner que ésta es la última oferta y que no habrá más mejoras...

L.S.: Es lo mismo que se vino escuchando hasta acá. La gente que no está dentro del problema puede no saberlo, pero los que tienen títulos en el bolsillo saben lo mucho que se flexibilizó la oferta del gobierno y ahora esperan un próximo paso independientemente de lo que dice el Presidente. Además, se computa otro dato.


La oferta oficial se flexibilizó y no le fue tan mal frente a la tribuna local.

P.:
¿Cree que ya empezarán las conversaciones?

L.S.: Creo que van a tardar. Puede ser que haya algún tipo de encuentro, más bien informal, por ejemplo desde las AFJP, pero no mucho más y no muy productivas. El gobierno también con esta presentación compró tiempo. En este sentido, no creo que haya novedades hasta que no se vaya de la Argentina la misión del FMI, lo que sucederá recién a fines de junio.


P.:
¿Cuál debería ser entonces el próximo paso del gobierno?

L.S.: Debería despejar las dudas que quedaron de la presentación, porque muchos cuadros de la oferta no quedan claros. Incluso hay bonos que no son compatibles entre sí. Por eso creo que durante este mes el gobierno debería dedicarse a despejar las dudas técnicas que quedaron. Este debería ser el primer proceso.


P.:
El gobierno negó públicamente que vaya a haber un pago al contado. ¿Podría haber acuerdo sin esta decisión?

L.S.: Tal cual estamos hoy, recién ahora va a haber algún tipo de aceptación de la oferta de no más de dos tercios, y de aproximadamente 66% a que aspiraba en un principio el gobierno y no mucho más.Y esto no alcanza; así que se debería revaluar esa alternativa.


P.:
¿A cuánto hay que llegar? ¿A 70%?

L.S.: No mucho más. Más de 80%. Estamos navegando en aguas desconocidas para el sistema financiero mundial. Cuando se habla, por ejemplo, de una aceptación de 80% estamos diciendo que quedarán en la calle alrededor de 20.000 millones de dólares. ¿Usted sabe el apetito de los mejores abogados del mundo por representar a estos 20.000 millones de dólares en contra de la Argentina? Es un número impresionante con el que no se podrá convivir en medio de juicios internacionales.


P.:
¿Cómo queda la Argentina en términos de stock de deuda?

L.S.: En una posición muy incómoda. Posdefault tendremos un stock de unos 80 puntos del PBI, o sea, 40 puntos más que el que teníamos cuando declaramos el default. Sin embargo, este stock devengará una tasa de interés promedio inferior, lo que, junto con la presencia de generosos períodos de gracia, debería facilitar el manejo futuro de la nueva deuda.


Entrevista de Carlos Burgueño.

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