El gobierno cree que frenará dólar poniendo trabas a las operaciones
En una mezcla de dirigismo e ingenuidad, el gobierno pondrá limitaciones a la compra de dólares desde mañana, cuando comience a cotizar libremente. Además de la traba natural que implica para muchos ahorristas tener el dinero en el «corralito», ahora se les exigió a los bancos que no vendan dólares en la Capital Federal. La razón: creen, en un razonamiento simplista, que la imagen de las largas colas frente al Banco Nación alimentó las ansias de la gente para comprar divisas. También sostienen en el gobierno que, como los bancos no pueden devolver depósitos en dólares, irrita que los vendan al público. Pero no es la única traba. Quieren que los compradores en casas de cambio completen una declaración jurada (a partir de u$s 1.000). El gobierno piensa que desanimará la demanda cuando los compradores se identifiquen. Alentará, en realidad, el mercado negro, informal y el incremento de «arbolitos». Se ampara para imponer este límite en las leyes de lavado de dinero. Cabe recordar que, además, siguen prohibidas las remesas al exterior. Ayer, pese al feriado cambiario, hubo operaciones pactadas a $ 2,30 para la venta de dólares. En Uruguay, ayer se operaba con un amplio rango, 1,50 para compra y 3 pesos para la venta, un claro reflejo de la incertidumbre sobre su posible valor. El dólar futuro a 30 días llegó a 3 pesos. Llama la atención que, en esa coalición integrada por radicales como Leopoldo Moreau o Raúl Alfonsín, repitan errores con dirigismo ingenuo. El mercado negro y las «cuevas» quedarán agradecidos, porque las limitaciones les aumentan el número de clientes. El sistema legal, el que paga impuestos, matrículas como cambista y da empleos en blanco nuevamente será perjudicado.
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Sin embargo, puertas adentro los cambistas comenzaron a prepararse para mañana cuando, estiman, a pesar de las trabas, comenzará a pleno la posconvertibilidad. Y aunque algunos disienten sobre el recorrido que seguirá el dólar, nadie duda de que la divisa se convertirá de aquí en más en el principal termómetro del plan económico.
En esta decisión confluyó el interés de los banqueros y del gobierno. Los primeros estaban preocupados por las quejas de los clientes, debido a que la entidad vendía billetes, pero sin embargo no devolvía los dólares depositados.
Para el gobierno, las imágenes de gran cantidad de público haciendo colas en la puerta del Banco Nación implicaron un signo negativo que alentaba la compra de dólares. Si la televisión no puede transmitir este tipo de imágenes, razonan ingenuamente, disminuirá rápidamente la desesperación del público por comprar dólares.
La medida ya había recibido ayer severas críticas. Se estima que la restricción de canales para la venta de dólares podría generar una mayor suba del precio, ante la fuerte demanda que existe de billetes.
Ayer los cambistas se debatieron entre la incertidumbre que generan los aspectos que resta aclarar en las nuevas medidas y la expectativa por la reanudación de las operaciones. Por lo bajo, la mayoría admite que en los próximos días se podría desatar un rally alcista del dólar apoyado en la demanda de aquellos que ahora pueden disponer completamente de su salario.
Existen dos factores que podrían amortiguar el alza de la divisa estadounidense: la prohibición del giro de utilidades y remesas al exterior y la gran cantidad de operaciones pendientes de liquidación entre los exportadores. Según los informes que ayer circulaban en la City porteña, sólo en el sector agropecuario se encuentran pendientes de liquidación entre u$s 800 y u$s 1.000 millones. Estos montos volcados al mercado podrían hacer las veces de freno a una eventual disparada del billete verde.
Alfredo Piano, presidente de Banco Piano, señaló que gran parte de lo que ocurra en los próximos días dependerá de la estrategia de intervención que adopte el Banco Central. «Hay que ver cuál es el precio objetivo que fija el Central para intervenir. Porque si el dólar se dispara y el Central interviene, establece un precedente que luego les indicará a los ahorristas hasta qué precio comprar y cuándo abstenerse y esperar a que actúe nuevamente», explicó.
En tanto, Daniel Pultrone, de Puente Hnos., se mostró prudente y consideró que «aún resta analizar detenidamente las circulares del Banco Central» para poder determinar cómo influye el nuevo paquete de medidas en el mercado cambiario. Sin embargo, admitió que la eliminación del techo para las extracciones de los salarios podría ser un factor adicional que apuntale la demanda del dólar.
• A los brincos
Por su parte, el vocero presidencial, Eduardo Amadeo, reconoció que el valor del dólar «va a andar a los brincos por unos días», pero remarcó que el Banco Central tiene reservas para comprar «todos los pesos que hay en circulación».
«Hay que tomarse un tiempo, despacito, y no tomar decisiones apresuradas», consideró el funcionario, en un llamado a los ahorristas para que no salgan desesperadamente a comprar dólares.
El último día de operaciones en la plaza cambiaria fue el viernes pasado, cuando la divisa cerró a $ 2,10 para la venta y $ 1,85 para la compra. Al igual que el día anterior, se trató de una jornada tensa donde gran cantidad de ahorristas se volcó sobre bancos y casas de cambio intentando cubrirse ante el advenimiento de la flotación.
Desde que arrancó el dólar libre, el 11 de enero, el Banco Central tuvo que vender cerca de u$s 400 millones para defender el valor del peso.




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