Las ventas de cemento en agosto prometían ser, para el Gobierno, el "brote verde" en el que Cambiemos iba a encontrar respiro y ver cumplidas sus promesas económicas para el segundo semestre. Pero la euforia duró poco. El desplome que sufrieron los despachos de este material en el mes de septiembre -una caída del 11,3% anual según la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP)- echó por el piso estas proyecciones.
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En diálogo con ámbito.com, el economista Alejandro Robba afirma que tal repunte de la economía es "un supuesto", señala que la clave para el crecimiento económico está en la inversión directa y que la solución no llegará del exterior.
Periodista: ¿Considera que hubo "brotes verdes" en la economía argentina en los últimos meses? ¿Cuáles? Alejandro Robba: El Gobierno había puesto expectativa en que, por ejemplo, con los despachos de cemento la economía había crecido y con eso repuntado la construcción. Pero no sólo los despachos de cemento volvieron a caer, sino que además la construcción no se recupera, y no vemos ningún tipo de brote verde. Tomo este caso porque fue usado como el "caballo de batalla" de los supuestos repuntes económicos.
P.: ¿Qué tipo de medidas económicas debe tomar el Gobierno para poder hablar de "brotes verdes" o repuntes de la economía? A. R.: Si uno mira los datos de INDEC, todos los sectores de la economía están cayendo, salvo algunos pocos. Para que crezca la actividad económica lo principal es reabrir las paritarias, que los salarios suban por arriba de los precios y que el consumo interno despegue, porque no va a alcanzar con las medidas que van tomando, que no llegan a revertir la caída. Ni el bono de fin año, ni la reparación histórica a jubilados, ni la devolución del IVA, alcanzan para revertir la caída del salario real. El Gobierno tiene que cambiar su modelo económico, de uno que crece a raíz de la inversión extranjera, por uno de inversión directa.
P.: ¿Considera que la política económica del oficialismo se basa en expectativas puestas en el mercado internacional? A. R.: Hay un mundo que no está comprando y capitales que no están viniendo, salvo por los especulativos. Hay también un endeudamiento fenomenal del Gobierno. Argentina tiene que reavivar más que nunca su mercado interno, porque confiar en las fuerzas del mercado internacional en un mundo que se está retrayendo no nos va a sacar de la recesión. El Gobierno piensa que la economía se reactiva generando expectativas positivas en vez de tomar medidas económicas concretas que reactiven realmente el mercado interno. Confían más en la palabra que en la acción. Hasta que no se reanime el mercado interno y no vuelvan los niveles de inversión pública que existieron hasta hace un año atrás, el mercado interno no va a empujar la demanda agregada.
P.: Además del sector de la construcción, ¿cuáles otros considera más afectados por la retracción de la economía? A. R.: Sin duda el sector industrial, que se vio muy afectado por la devaluación, que aumentó mucho los costos de los bienes importados que se necesitan para producir en el país. Esa devaluación disparó además la caída del salario real, y por lo tanto cayó también el nivel de venta del sector industrial. El escenario se agravó también por la apertura a las importaciones.
P.: ¿Es posible hablar de "brotes verdes" para 2017? A. R.: La economía puede llegar a tener algún rebote técnico, porque se calcula un crecimiento a partir de un 2016 que es un año perdido para todos los argentinos. Pero aún así, el rebote de la economía no va a generar empleo. Veo un escenario muy similar a los primeros años del Gobierno de Carlos Menem, donde si hay algún crecimiento es mayor desempleo y mayores niveles de pobreza.
P.: ¿Considera factible una llegada de inversiones en los próximos meses que pueda generar un repunte de la actividad económica? A. R.: El Gobierno supone que mostrándose amigo del mercado las inversiones van a llegar. Lo que hoy vemos es que, devaluación mediante, arreglo con los fondos buitre, blanqueo y Foro de Davos, lo único que ingresó fue el endeudamiento que tomó el Gobierno. Las inversiones van a llegar al país cuando empiecen a invertir los propios empresarios argentinos y cuando los funcionarios regresen sus dólares del exterior para inversiones productivas y no para comprar departamentos.
P.: Sobre este último punto, ¿por qué cree que el blanqueo aún no rindió como esperaba el oficialismo? A. R.: Nadie va a traer dinero a un país que se achica. Lo primero que tiene que demostrar el Gobierno es una economía en crecimiento, consumo interno. Recién ahí van a venir las inversiones, cuando haya una economía que crece.
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