El gobierno quiere pesificar ahora 1 a 1 todos los créditos
El equipo económico estudia ampliar el pago en pesos 1 a 1 también a los créditos bancarios en dólares superiores a u$s 100.000. Hay una razón principal: los bancos antes de la devaluación ya tenían inconvenientes en cobrar a las PyMEs esos préstamos. Ahora, pesificados al tipo de cambio a $ 1,40, ya son prácticamente de difícil cobro, aumentando fuertemente mora e incobrabilidad. El grupo de expertos internacionales que asesora al equipo económico -entre los que se encuentran funcionarios de Brasil, México, FMI y Banco Interamericano de Desarrollo- fue el que hizo la recomendación de ampliar la pesificación 1 a 1. En las devaluaciones ocurridas en el sudeste asiático hubo fuertes quebrantos en los bancos al intentar traspasar a empresas una carga importante de la modificación en el valor del dólar. Como contrapartida de esta medida, se buscará otorgar una compensación del Estado a bancos, ya que recibirán en pesos 28% menos de lo previsto. El costo ascendería a $ 15.000 millones. En este sentido se retomó la idea de entregar un nuevo título público a un plazo mayor a 20 años y que sólo se pague al vencimiento.
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El esquema original del equipo económico era el siguiente: pesificar los depósitos en dólares al tipo de cambio oficial de 1,40. Los créditos tendrían tratamiento desdoblado, con pesificación uno a uno para los menores a u$s 100.000 y mantener el dólar pero a 1,40 para los de mayor magnitud.
Los análisis efectuados sobre el impacto en los balances de los bancos demuestran que la cuestión quedaría bastante equilibrada con este esquema. Sin embargo, se reconoce que existe una enorme cantidad de PyMEs, medianas empresas e incluso grandes compañías que no podrían sostenerse ante un incremento de 40% en el monto del crédito.
De acuerdo con los análisis del FMI y de Economía, en caso de que no se alivie la situación de los deudores no pesificados será inevitable un segundo round. La enorme cantidad de morosos y quiebras que sobrevendría terminará obligando al gobierno a buscar una nueva solución ante las pérdidas de los bancos.
El principal inconveniente de la medida es cómo se cubre la diferencia si se aliviana el peso de los deudores. En ese sentido, no existen demasiadas alternativas, ya que se requeriría ayuda externa junto con un compromiso del Estado para capitalizar a la banca, que vería reducirse en forma dramática el monto de sus activos.
«Es preferible tener préstamos cobrables, aunque sean por un monto menor, que continuar con la fantasía de inflar créditos que nunca serán pagados», señalaron desde el Palacio de Hacienda.
El FMI realizó distintas estimaciones sobre el costo que tendría recapitalizar la banca. De acuerdo con experiencias internacionales, la suma ascendería a cerca de 15% del Producto Bruto Interno.
Pero, como la Argentina tiene un sistema menos bancarizado, este nivel podría descender a unos 10 puntos del PBI, o sea, unos u$s 15.000 millones.
Una vez que se aplique el esquema vigente para los créditos, habrá un nuevo indicador financiero que evitará una licuación de la deuda. Todavía hay discusiones en Economía respecto de tomar directamente el índice de inflación minorista o un mix de precios mayorista y minorista para ajustarlo. Pero el tema será resuelto a mediados de esta semana.
La idea es que este indicador se parezca mucho a la Unidad de Fomento que utiliza Chile. En ese país, se usa para actualizar el precio de los contratos y también para mantener constante el valor de depósitos y deudas en los bancos. En cambio, está prohibido aumentar los salarios de acuerdo con la UF, con lo cual se busca evitar una espiral inflacionaria. Este funcionamiento también sería el utilizado en la Argentina.



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