Ahora el mercado agradece que el Banco Central de Brasil no bajó la tasa de interés Selic (hoy en 18,5% anual), porque hubiera acelerado aun más la crisis financiera. «Si el argumento para mantener la Selic fue que el cuadro coyuntural es adverso, parece poco probable que el «viés» (tendencia) a la baja sea ejercido, ya que faltan razones para creer que la situación mejorará antes de la próxima reunión del Copom, a mediados de julio», señala el último informe económico del Banco Itaú.
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En diálogo con este diario, el economista Juan Soldano Deheza, de la consultora Cátia Vasconcelos, afirmó que «haber bajado la tasa Selic (se esperaba un ajuste de 0,25 de punto) hubiera tenido un impacto mayor en los índices de precios». «¿Cree que peligran las metas inflacionarias con el FMI?», le consultó Ambito Financiero. Soldano respondió: «Le puedo adelantar que las metas de este año ya no se cumplen. Esto ocurre por segundo año consecutivo».
La relevancia de este dato radica en que vulnera la credibilidad del Banco Central. Porque la política económica utiliza como ancla monetaria una estrategia de metas de inflación, pactadas con el FMI. «Es clave para el mercado y para el Central proteger la credibilidad del organismo monetario», sostuvo.
Pregunta: Parece que Cardoso pagará los platos rotos... Juan Soldano: El efecto arrastre estadístico para 2003 ya será un problema para el futuro gobierno. Se le complicarán las metas a negociar con el FMI. P.: ¿El mercado apuesta al default este año?
J.S.: El gobierno consiguió que el FMI redujera el stock mínimo de reservas de 20.000 millones de dólares a 15.000 millones. Tienen unos 28.000 millones, así que ya disponían de 8.000 millones, a los que se les suman los 5.000 millones que quedan ahora libres. El Banco Mundial y el BID le dieron 1.600 millones de dólares para fortalecer las reservas, y a esto hay que sumar los 10.000 millones que consiguió del FMI. Hay más de 24.000 millones de dólares. Con este monto, estimo que se pueden pagar todos los vencimientos de capital e intereses de los sectores público y privado hasta fin de año. Porque la deuda de corto plazo de los bancos será refinanciada, ya que estas líneas están calzadas, principalmente, con operaciones de financiación de comercio exterior. «Sin duda, parte de la solución es a la argentina. Me refiero a un canje de deuda. Pero, cuidado, debe ser voluntario en las condiciones que el mercado opera. No puede ser compulsivo», advierte el economista. J.G.H.
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