30 de agosto 2002 - 00:00

El mercado no se quiere definir

El mercado no se quiere definir
El Dow perdió 0,27% al cerrar en 8.670,99 puntos. Pero el NASDAQ trepó 1,63%, haciendo difícil sacar una conclusión unívoca. En estos casos, lo habitual es recurrir al tercer gran índice de la actividad bursátil, para desempatar y sacar alguna conclusión sobre lo que aconteció. Pero, esta vez, la estratagema no sirve porque el índice que comprende a las 500 empresas cotizantes de mayor relevancia apenas se movió 0,01% a la baja, quedando en los hechos prácticamente sin variación. La conclusión es obvia: el mercado sigue sin definirse sobre si se ha abortado el "bull market" que se inició hace poco más de una semana o si, por el contrario, está por reemprender el camino alcista. Salvo alguna de esas sorpresas que cada tanto suele depararnos el mercado (y en estos tiempos en los que el presidente Bush no sabe si iniciarle una guerra a Irak o a los propietarios del béisbol -su deporte favorito-, que han entrado en huelga, todo puede pasar). Para ser justos, hay que admitir que los grandes indicadores bursátiles arrancaron prácticamente en lo peor del día, alcanzando lo mejor a eso de las 13, para volver a ceder terreno durante la tarde. Este comportamiento es típico reflejo de lo que realmente ocurrió: un mercado que arrancó de la mano de un cúmulo de malas noticias (especialmente, para las empresas de semiconductores y las minoristas) y que, sin ningún otro dato que el de su propia recuperación, empezó a ganar terreno, sólo para descubrir que no tenía la suficiente fuerza como para justificar el permanecer en lo mejor durante demasiado tiempo. El frente macroeconómico no aportó tampoco demasiado, con el PBI creciendo en línea con lo esperado, las ganancias de las empresas cayendo en el trimestre y el número de gente solicitando seguro de desempleo en el máximo desde principios de julio.

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