No deja de llamar la atención el giro inusitado del mercado accionario local, a partir de esos cambios ocurridos en torno de los CEDEAR y su posterior eclipse. De paso, vale comenzar con esa referencia, porque sigue resultando uno de los hechos de cada rueda de la semana más relevantes. Por ausencia, los certificados han dejado un terreno liberado, cuando antes venían ahogando lo que queda de mercado accionario local. Ayer, prosiguiendo con su opacidad, solamente $ 4,4 millones de efectivo. Mientras que en títulos argentinos se trabajó con unos $ 14 millones, sosteniendo la levantada del día anterior. Recordar que el promedio previo estaba en no más de seis o siete millones de efectivo, y ahora está en el doble. Bastante.
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Con casi 2,5 por ciento de incremento, se trató de una rueda a contramano, porque eso mismo es lo que decayó Wall Street -estruendoso-y se alinearon los demás con parecidos niveles. En un escenario como ése, observar una tónica totalmente en las antípodas suena, de mínima, a «extraño». Y es para seguir de cerca un circuito que ahora resulte de los ADR, en vez de los CEDEAR, y qué sucede con ello. Subas exclusivas de nuestro recinto, hasta con cinco o seis por ciento, mientras no existían estímulos locales, ni mucho menos de afuera, para plasmar semejante desarrollo. Rozando ya el Merval 400, si hay un último empujoncito, llega.
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