En Brasil ya están estimando que tendrán disponibles hasta u$s 4.000 millones adicionales para gastar. Esto porque el FMI les permite restar del gasto público (y, por ende, de la meta del superávit) lo que destinen a obras de infraestructura. El gobierno argentino participó activamente de esta propuesta recientemente aprobada por el FMI, pero no fue tenido en cuenta. Está claro que Brasil tiene una situación fiscal más prolija, pero además viene cumpliendo todo lo prometido a los organismos internacionales. Aquí Lavagna acumula varios «waiver» o dispensas por incumplimientos. Con acuerdo pendiente con acreedores, más lejos se está de acceder a esta iniciativa.
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