El PBI cayó 7,8% en el primer semestre
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La baja también había alcanzado a todos los niveles de actividad, excepto el agro, y se vio agudizada por el agravamiento del impacto negativo de la crisis argentina, en especial en las exportaciones y en el turismo.
Los sectores más afectados en enero-marzo fueron el comercio, la industria y la construcción, todos con caída de dos dígitos, mientras que la mayor actividad en el subsector pecuario permitió al agro un crecimiento de 0,5%.
El Producto Bruto Interno (PBI) uruguayo había caído 3,1% en el año anterior, lo que marcó el tercer año consecutivo de baja en el nivel de actividad.
La industria, la construcción y el agro fueron los sectores más afectados, pero la caída alcanzó a casi todos los rubros de actividad. La aparición de fiebre aftosa hacia fines de abril y el impacto negativo que tuvo en la pecuaria y en los frigoríficos, una menor demanda externa y una demanda interna estancada explican este comportamiento negativo de la economía en los dos últimos años, según han indicado técnicos del gobierno.
En 2000 el PBI también se redujo 1,1%, con caídas en el agro, la industria, el comercio y la construcción. La baja fue menor a lo originalmente prevista, ya que las estimaciones oficiales -incluso en los documentos enviados al Fondo Monetario Internacional- estimaban una caída superior a 1,5%.
El año anterior, 1999, fue el más negativo para la economía uruguaya y la caída del PBI se ubicó en 3,4%, cortando un proceso de tres años de crecimiento. Varios factores se juntaron para explicar la caída del nivel de actividad en 1999 y 2000 y 2001. Por un lado, la crisis cambiaria de Brasil de enero de 1999, que impactó además fuerte en la economía de la Argentina, lo que redujo la demanda de los dos socios más importantes del Uruguay. A esto se sumó la baja de los precios internacionales de las principales materias primas que exporta el país (carne, lana y cereales), con una sequía que afectó al sector agropecuario a partir del segundo semestre del año 2000.
• Panorama negativo
A todos estos problemas se sumó en 2002 la crisis del sector financiero, que se precipitó a partir de febrero, después que en la Argentina se tomaran dos medidas de singular trascendencia: el abandono de la convertibilidad y las restricciones al retiro de los depósitos bancarios.
La pérdida del «investment grade», las dificultades surgidas para lograr financiamiento externo privado, la necesidad de atender fuertes retiros de depósitos, el corte del crédito a los sectores productivos y al consumo e incluso serios problemas en la cadena de pagos fueron factores que se sumaron en 2002 para completar un panorama francamente negativo, que ha llevado a las autoridades a estimar en el programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en julio que la caída del PBI en 2002 alcanzará a 11%.
En la medida en que se logren reabrir a partir del próximo año los mercados de América del Norte para las carnes uruguayas y que la evolución del dólar en el mercado cambiario favorezca la competitividad de la producción nacional en los Estados Unidos y en Europa, las autoridades confían en que en el próximo habrá una sensible mejora del nivel de actividad, en especial en el sector agropecuario.



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