"Con una alza de precios de casi el 10% durante las últimas dos semanas, que no fue originada en una subida de la demanda sino en temores sobre la estabilidad del aprovisionamiento, los precios debían bajar", dijo Fadel Gheit, analista de Oppenheimer.
Entre el anuncio de la reanudación del programa nuclear iraní el 9 de enero pasado y el pico registrado en la noche del domingo al lunes (u$s 69,20), los precios aumentaron casi cinco dólares, es decir, el 7,8%, en Nueva York.
El descenso se produjo este martes cuando varios hombres armados no identificados atacaron una instalación petrolera del grupo Agip en el Delta del Níger (sur de Nigeria). Precedentes ataques contra instalaciones de Shell ya habían reducido la producción nigeriana en más de 200.000 barriles diarios.