El petróleo lideró subas y bajas

Economía

El viernes, la sensación imperante era que los inversores habían "tirado la toalla", rindiéndose incondicionalmente ante la baja. Si bien el fin de semana proporcionó algunas horas de descanso, el 6,4% que perdió el Nikkei en la primera rueda de la semana (alcanzó el mínimo desde 1982), la subsecuente baja de las Bolsas europeas y el casi 1% que trepaba el dólar frente a las principales monedas aseguraban que las primeras operaciones en Nueva York no serían a la suba, lo que se confirmó con 2,2% que retrocedió el Dow en los primeros 10 minutos de operaciones. Sin embargo, hacia las dos de la tarde, la sugerencia de que el presidente del BCE recortaría las tasas de referencia del viejo continente el próximo día 6, sumada a algunos datos no tan malos del frente inmobiliario, el buen balance de Verizon, los rumores sobre el auxilio que estaría brindando el Tesoro a varios bancos regionales y, por sobre todo, la recuperación del precio del petróleo (de retroceder 4,5% alcanzó a ganar 2%) impulsaron el Dow, que alcanzó a ganar 2,63 por ciento. Lamentablemente para los "comprados", esto no duró mucho. El petróleo comenzó rápidamente a perder terreno (al cierre quedaba en 63,22 por barril, una baja de 2,3 por ciento), los papeles del sector financieros no pudieron resistir la noticia de que el Citi se había negado hace un mes a fusionarse con Goldman Sachs y el mercado volvió a perder terreno.

Cuando se escuchaba el martillazo de cierre, el Dow quedaba prácticamente en el punto más bajo de la jornada, habiendo retrocedido 2,42%, a 8.175,77 puntos. Alguien podría pensar en la poca persistencia de la suba como lo peor de la jornada, pero posiblemente los magros 1.300 millones de papeles operados en el NYSE (y que lo peor le tocara a las cotizantes más pequeñas al retroceder el Russell 2000 casi 5%) son lo que refleja mejor el ánimo de los inversores: si el viernes tiraron la toalla, ayer comenzaron a retirarse del ring. A diferencia de ruedas anteriores, en la de ayer hasta los hedge funds parecieron dar un paso al costado, al preferir jugar a favor de la moneda nipona y en contra de los integrantes del G-7. Veremos quién gana esta pelea.

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