Los precios del petróleo cerraron estables en Londres y se replegaron en Nueva York, ofreciendo sin embargo cierta resistencia a una serie de indicadores negativos para la demanda, entre aumento de tasas en China y temores de contagio de la crisis de la deuda en Europa.
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En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (designación del "light sweet crude" negociado en EEUU) para entrega en agosto terminó en 96,65 dólares, en baja de 24 centavos en relación al martes.
"Había tanto viento en contra para empujar los precios del crudo a la baja (...) y sin embargo el barril se mantuvo", subrayó Matt Smith, de Summit Energy.
En el IntercontinentalExchange de Londres, el barril de Brent del mar del Norte con igual vencimiento terminó casi estable, arañando 1 centavo a 113,61 dólares.
El precio del WTI nunca se alejó demasiado del equilibrio durante la sesión, pese al fortalecimiento de la divisa estadounidense, que encarece el costo del crudo para los inversores que cuentan con otras monedas.
El billete verde, considerado como valor refugio, se benefició de la prudencia de los inversores, que por el contrario afectó al mercado petrolero y pesó sobre las expectativas de consumo futuro de energía.
Los inversores temen que la crisis de la deuda en zona euro afecte a la economía del continente y su consumo de crudo.
Luego de que se alcanzara un compromiso la semana pasada para brindar ayuda financiera a Grecia, los temores de contagio a otros países se reavivaron el martes con la reducción de la nota de deuda de Portugal, relegada a la categoría de inversiones "especulativas" por la agencia calificadora Moody's.
En China, motor de la demanda de energía, el banco central anunció el miércoles su tercer incremento de las tasas de interés en el año, marcando la prioridad del gobierno en la lucha contra la inflación y haciendo temer una desaceleración del crecimiento en el país.
Finalmente en Estados Unidos, el índice ISM de actividad en el sector servicios fue decepcionante, con una desaceleración en junio.
"Ayer uno compraba petróleo para protegerse de la incertidumbre, hoy uno vende petróleo por temor a estimaciones de la demanda revisadas a la baja", subrayó Phil Flynn, de PFG Best Research.
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