En el último párrafo del comentario anterior advertíamos que los números de Cisco bastaban por sí solos para "tener cuidado" en la jornada de ayer. Cuando hacemos este tipo de comentarios -los que aparentemente acertamos con un inusual grado de certidumbre-, no es porque tengamos poderes adivinatorios, sino porque reflejamos lo que ocurre en el "after hours" y escogemos siempre algún "peso pesado" con potencial de agitar las aguas al día siguiente. Con el petróleo ganando terreno y Nacional Semiconductores anunciando que sus números no serán tan buenos, es fácil entender el malhumor de los inversores (especialmente si no somos de los que creen en la "magia de la Fed") ya desde el arranque de las operaciones y que apenas a la media hora el NASDAQ marcara un nuevo mínimo para lo que va del año. De ahí y tal vez más por la ausencia de malas noticias que por una verdadera presencia de "buenas", las cosas se fueron calmando, y, para cuando sonaba la campana, los tres principales índices cerraban levemente abajo de los máximos que habían marcado media hora antes. El Promedio Industrial que había alcanzado a moverse por algunos instantes del lado ganador quedó en 9.938,32 puntos y mostró un retroceso de 0,06%. El NASDAQ, muy golpeado por 10% que perdió Cisco, quedaba marcando una baja de 1,45%; y el S&P 500, merced a la fortaleza de los laboratorios, achicaba su merma a 0,3%. Tal vez, el panorama a primera vista parezca malo, pero los más de 1.400 millones de papeles operados en mercado tradicional y los 1.800 del mercado electrónico sugieren que, al menos, hubo más interés de los inversores.
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