Mientras que el sector más pobre de la población sufrió en 2006 una inflación del 7,5 por ciento, por debajo de la suba de precios del año, el más rico verificó un incremento de 11,2 por ciento, por encima del promedio de 2006, según los datos del INDEC difundidos hoy.
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De acuerdo con estos datos, el sector más pobre de la población debe destinar a la alimentación un 46,8 por ciento de sus ingresos, mientras que el más rico cubre esa necesidad de alimentos y bebidas con un 23,26 por ciento de sus ingresos mensuales totales.
Los datos surgen del informe sobre Variaciones de precios según la Estructura de Consumo del año pasado, que difundió hoy el INDEC.
Según los números, el sector más pobre de la población resultó menos afectado por la inflación del año pasado que fue del 9,8 por ciento.
No obstante las diferencias crecen al ponderarse los niveles de ingresos de los distintos sectores de la población.
Mientras que la escala de ingresos total familiar del 40 por ciento más pobre de la población tienen ingresos que varían entre 5 y y 950 pesos, el 20 por ciento más rico de la población posee ingresos que van desde 1.800 a 60.000 pesos.
Estas cifras que surgen de la Encuesta Permanente de Hogares del primer semestre del año anterior, agranda aún más la brecha del monto porcentual en pesos que destinan los sectores más ricos y más pobres, a cada uno de los rubros del gasto en los hogares.
Según informó hoy el INDEC, de acuerdo con la estructura de consumo en diciembre último, el sector más pobre destina un 5,18 por ciento de sus ingresos a la indumentaria y el más rico un 5,54 por ciento.
En viviendas y servicios básicos los pobres destinan 11,04 por de sus ingresos a vivienda y servicios básicos mientras que los más ricos un 13,07 por ciento.
En equipamiento y mantenimiento del hogar el gasto que destinan los más pobres llega al 4,06 por ciento y en el de más altos ingresos al 8,71 por ciento.
En atención médica y gastos para la salud los pobres destinan un 6,47 por ciento, mientras que los ricos un 10,74 por ciento.
En educación el sector más pobre de la población destina el 2,15 por ciento y el de mayores ingresos un 5,16 por ciento.
La brecha se agranda en el rubro esparcimiento, ya que mientras los más pobres gastan un 3,70 por ciento de sus ingresos totales familiares los más ricos un 12,15 por ciento.
La diferencia en mantenimiento del hogar, educación y salud, se explica también porque el sector más pobre gasta menos en servicios, no afronta gastos como expensa o impuestos inmobiliarios y tasas comunales más altos, hace huso de la educación pública y no debe afrontar las cuotas de colegios privados, que si lo hace el sector de mayores ingresos.
Los precios de los gastos fuera del hogar, como el de los restaurantes, y de los electrodomésticos y turismo, que fueron los que más aumentaron en el 2006, que no son gastos habituales en el sector más pobre, sea también menos afectado por la inflación.
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