Las cadenas de venta de electrodomésticos siguen cobrando intereses elevados pese a la caída del consumo.
La desaceleración del consumo generó una buena noticia para los consumidores. En todas las grandes casas de electrodomésticos se venden productos en hasta 12 cuotas sin interés con casi todas las tarjetas de crédito. Sin embargo, las expectativas inflacionarias juegan una mala pasada a largo plazo. Si se quiere pagar en 24 cuotas, el recargo llega hasta 50%. Aun así, según el último informe del BCRA, es más barato comprar con tarjeta y en cuotas en los comercios que financiar los saldos directamente con la emisora, ya que en este último caso, el interés puede llegar a 65% anual.
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Según el INDEC, el consumo de electrodomésticos en Capital Federal cayó en marzo 12,3% con respecto a febrero. La caída fue todavía más marcada en la provincia de Buenos Aires, donde las compras de estos artículos se derrumbaron 15,9%. Como respuesta a esta baja y ante una eventual profundización, las grandes cadenas de productos para el hogar no dudaron en multiplicar promociones de venta y planes de pago con mayores facilidades. Todas coinciden en ofrecer 12 cuotas sin interés con las principales tarjetas de crédito.
Así, la marcha real de la economía consiguió por sí misma lo que hace sólo seis meses quiso imponer el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a través de un acuerdo. En octubre del año pasado, tras reuniones con las principales emisoras, el funcionario, que quería que se financiaran las compras de los consumidores más pequeños sin interés, sólo consiguió que las tarjetas lo hagan para quienes tenían límites inferiores a $ 1.200, una bajísima proporción de los tenedores de plásticos.
Hoy los consumidores que poseen tarjeta acceden a comprar electrodomésticos a tasa cero, sin intervención oficial.
Pero el beneficio que otorgan las cadenas al público se basa en la preocupación por captar clientes y no en la confianza en el futuro económico. De hecho, a más de un año de plazo, el costo del financiamiento se hace muy pesado para el consumidor.
En locales de las principales firmas como Garbarino, Frávega, Megatone e incluso en los hipermercados que venden electrodomésticos, como Jumbo o Carrefour, las tasas aplicadas para planes de 24 cuotas oscilan entre 30% y 50%.
Para tomar un ejemplo, si se desea comprar una filmadora digital de $ 2199, en Compumundo, una de las cadenas que más cobran, se termina pagando $ 3.126 (50% más).
El caso es una muestra de que las expectativas inflacionarias alcanzan no sólo a los consumidores,sino también a los empresarios. Cabe recordar que cuando un local financia con tarjeta de crédito una venta, el costo financiero recae tanto en el comercio como en el emisor del plástico, en una especie de «esfuerzo compartido».
Quienes compran tienen hacia el futuro una visión similar.
Un informe de la Fundación Mercado mostró que en abril el público tuvo expectativas estancadas de ingreso frente a altas expectativas de suba de precios (64,9% espera que subirán a un ritmo mayor y 32,8% que aumentarán al ritmo actual). Es decir que el mes pasado hubo una expectativa de caída de ingresos reales. Según el estudio, la tendencia de compra de bienes durables alcanzó en abril 9,7%, y se situó por debajo de la media del primer trimestre, de 10.2%. «Con inflación elevada, la mayor parte de las familias que se encontraban a fin de mes con algún nivel de excedente, prefirió derivarlo a la compra en cuotas de mercancías que lo cubran del efecto de la inflación, llevando el nivel de planes de compras de bienes durables a valores similares a los del mejor momento de la década del 90», aseguró.
Análisis
A la hora de decidir hacer una compra con tarjeta de crédito, las entidades de defensa del consumidor aconsejan estudiar con detalle cuál es la forma de pagar menos intereses. Así, puede compararse la tasa que cobra el local al vender en cuotas y el interés que cobraría la propia tarjeta si se utiliza el sistema de pago mínimo. La semana pasada, el Banco Central en su informe de transparencia mostró que pagar el mínimo de la tarjeta de crédito (financiando el resto) equivale a asumir una tasa de interés de hasta 65% según el banco.
Por otro lado, las cadenas de artículos para el hogar ofrecen créditos personales para quienes no posean tarjetas o no deseen usarlas. En esos casos, los intereses pueden exceder 60%. Sucede que para este tipo de préstamo no existen topes y sólo podría actuarse si se cobra una tasa «extorsiva» o que «agrava el orden público».
La necesidad de captar clientes con necesidad de financiamiento se refleja en otras numerosas iniciativas de los locales.
En el caso de Rodo, por ejemplo, hay planes especiales para pagar en dólares y hasta se aceptaron BODEN 2008. Esa cadena, como también Garbarino y Frávega, lanzó promociones de créditos en efectivo para sectores de ingresos medio/ bajos con pocos requisitos. La novedad es que no es necesario comprar un electrodoméstico, sino que se entrega el efectivo para el uso que el cliente desea. En estos casos, las tasas son similares a las de los créditos personales de las cadenas.
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