En la gestión macrista, se creó un puesto de trabajo en el sector primario por cada 15 destruidos en la industria
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En consecuencia, al indagar entre los "ganadores y perdedores", se tiene una relación asimétrica donde, por cada empleo nuevo en el sector agrario, se destruyeron 3 en la construcción, alrededor de 7 en servicios y más de 15 en el sector fabril, advierte la casa de estudios.

"La problemática del empleo ha resurgido en nuestro país, producto del cambio radical en la matriz macroeconómica desde fines de 2015. De un modelo que priorizaba el consumo interno como tractor del crecimiento económico, apuntalando los ingresos reales de las clases media y baja, se buscó mutar a un perfil productivo traccionado por las exportaciones", argumentó el estudio.
En un contexto internacional de profundización de las posiciones de defensa de la producción nacional, esta decisión no deja de tener riesgos asociados, advierte.
"Por un lado, el patrón de especialización de nuestro país en productos primarios, resta grados de libertad en términos de la independencia económica por todos aquellos productos industriales que no producimos. Por otro lado, cercena la posibilidad de extender los frutos del crecimiento a los sectores más postergados, a partir de los subproductos indeseables de la existencia de un "ejército de reserva" que presione salarios reales a la baja", subraya la universidad.



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