12 de julio 2002 - 00:00

En otra jornada tensa, el Dow frenó su caída

Nueva York (EFE) - Ayer se vivió otra jornada tensa en Wall Street, pese a que sobre el final de la rueda los índices lograron revertir las fuertes caídas con las que transitaron durante la mayor parte de la sesión. Así, el NASDAQ logró finalizar con un alza de 2,11%, en tanto que el Dow Jones descontó pérdidas hasta concluir una caída de tan solo 0,14%.

Pero ello no debe ocultar que al promediar la sesión el índice de los industriales caía nada menos que 2,30%, descenso que se sumaba a 3,11% en rojo del miércoles último y dejaba al indicador en su nivel más bajo desde setiembre del año pasado.

• Terrorismo

En aquella oportunidad la caída fue fruto de los inesperados ataques terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono, que obligaron a la Bolsa a cerrar por cuatro días y que desataron una ola de pánico entre los inversores.

Esta vez los factores detrás del último desplome de los mercados son más sutiles, pero al mismo tiempo a más largo plazo y, por ello, los analistas temen que aún se esté lejos de tocar fondo.

• Culpables

Lo cierto es que los principales causantes del declive de las Bolsas en los últimos días son los mismos que durante la segunda mitad de la década de los '90 fueron alabados como los nuevos «genios» de la economía: los gerentes de empresas.

Obnubilados por las exuberantes alzas en los precios de sus acciones, los presidentes y altos ejecutivos de una serie de compañías estadounidenses no escatimaron recursos contables (poco transparentes) para mejorar los estados financieros de sus empresas. Con ventas inexistentes, sociedades «de papel» que escondían pérdidas millonarias, gastos corrientes contabilizados como inversiones y un sinfín de trucos
destinados a entregarse a sí mismos multimillonarios bonos, préstamos y paquetes de «incentivos», los directivos demostraron su gran imaginación a la hora de aprovecharse de los inversores.

Las autoridades se han lanzado a investigar compañía tras compañía, lo que mantiene inquietos a los inversores, que prefieren refugiarse en los bonos o bienes raíces antes que invertir en una empresa de la que desconocen qué es verdad y qué es mentira.

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