El gobierno dispuso ayer una nueva reasignación de recursos del Presupuesto nacional por un total de $ 475,2 millones, de los cuales 62%, equivalente a $ 295,2 millones, está destinado a Aerolíneas Argentinas.
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La medida fue aprobada por la Decisión Administrativa N° 11, firmada por los ministros Carlos Fernández y Julio De Vido, y el jefe de Gabinete, Sergio Massa. La disposición ratifica resoluciones anteriores del Ministerio de Planificación y de la Secretaría de Transporte por las cuales se habrían transferido a la empresa aérea $ 201,2 millones hasta el 31 de julio de 2008.
El dinero se destinó, según la norma, a «afrontar los salarios y demás gastos operativos, urgentes e imprescindibles para la normal prestación de los servicios».
Pero la decisión administrativaanticipa que para cubrir el déficit operativo estimado para agosto y setiembre se necesitarácontar con $ 364 millones, lo que arroja un total de $ 565,2 millones. Esto explicaría que se aprueba una asignación presupuestaria de $ 295,2 millones, sobre $ 201,2 millones ya gastados, quedando un excedente de $ 94 millones que presuntamente ya se están utilizando para los gastos operativos de este mes, aunque ni siquiera hubo resolución de Planificación o de Transporte con posterioridad al 31 de julio.
Estos aportes, tal como se reconoce en los anexos de la disposición, se enmarcan dentro del programa «Formulación y ejecución de políticas de transporte aerocomercial» como «Transferencia al sector privado para financiar gastos corrientes».
Confirmación
Esta forma de enunciar la asignación de recursos confirma lo que ya se sabe: Aerolíneas y Austral siguen siendo empresas privadas, cuyo accionista mayoritario es el grupo español Marsans. Pero lo llamativo es que el Estado parece quedar sin cobertura por estos desembolsos, y no se sabe dónde se garantiza que por lo menos se trata de aportes a capitalizar.
La reasignación de partidas del Presupuesto tiene, además, la curiosidad de que $ 238 millones provendrán del presupuesto de ENARSA, la empresa estatal de energía, que debe pagar por lo menos el gas natural licuado (GNL) que se regasifica en Bahía Blanca y las importacionesdesde Bolivia, pudiendotambién tener responsabilidaden las compras de fueloily gasoil para las centrales térmicas.
Sólo por el GNL importado hay quienes afirman que se gastan $ 15 millones diarios. Si se considera que el contrato está firmado por 120 días, la suma a pagar sería de $ 1.800 millones, sobre un presupuesto aprobado para ENARSA de $ 1.618 millones, que incluye además gastos corrientes y salarios que, según se afirma, promedian $ 10.000 millones.
De esta forma, en pocas semanas ENARSA necesitará que se le destine más dinero para cubrir lo que ahora cedió y afrontar sus pagos inmediatos.
Además de lo restado a ENARSA, los recursos reasignados provienen de transferencias previstas para gobiernos provinciales y municipales que no se habían llegado a discriminar, por 237,2 millones.
El 38% de los nuevos aportes asignados significan, al igual que el 62% para Aerolíneas, más subsidios para el funcionamiento del transporte, por encima de lo que perciben mensualmente, y un aporte de $ 140 millones para Cammesa, la empresa que opera el despacho eléctrico.
En este último caso, Cammesatiene fuertes deudas con las generadoras de electricidad por el desfase entre lo que cuesta generar la energía y el precio que pagan los consumidores en sus tarifas. Sin embargo, se estima que la reasignación presupuestaria debe cubrir primero la importación de electricidad de Brasil y la de combustibles líquidos para las centrales.
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