Entrevista a Roberto Lavagna: "Subirán en agosto tarifas de servicios"
Ayer Roberto Lavagna anticipó a Ambito Financiero que en agosto subirían las tarifas. Confirmó lo adelantado por este diario en el sentido de que el aumento estará en función del consumo mensual de cada cliente y que "los de menos ingresos no sufrirán impacto alguno". El ministro de Economía descartó, por otra parte, que los bonos del "corralito" se puedan usar para cancelar créditos e insistió en que no habrá un bono compulsivo para los ahorristas.
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Roberto Lavagna: Nada. Los depósitos seguirán reprogramados, los bancos emitirán los CEDRO (los certificados de esos depósitos) y nosotros los bonos. Estudiaremos darles algún beneficio adicional a los títulos, por el lado de su utilización...
P.: ¿Se podrá pagar deuda con los bonos?
R.L.: No. Eso creo que es más la intención de alguna empresa que la realidad.
P.: Pero convengamos que ese tema tuvo bastante difusión.
R.L.: Es cierto, pero carece de fundamento. Nosotros no pensamos en nada de eso.
P.: Si no piensa en eso, sospecho que tampoco se allanará al reclamo empresario del seguro de cambio.
R.L.: No, claro que no. Tenemos posición definida sobre esto. Por más presión que se desate.
P.: Ni siquiera en aquellas empresas que se endeudaban en dólares, hasta en forma inducida, porque aquí tenían negocios que cobraban en dólares.
R.L.: Mire, ya fue. Ya fue, no hay nada de eso.
P.: Por el otro lado, tampoco hay que pensar en una posible despesificación.
R.L.: No, ya fue. Aunque haya sido la pesificación asimétrica un desastre ¿qué vamos a cambiar?
P.: ¿La definición del «corralito» cómo quedará entonces? ¿Será función de lo que diga la Comisión de Notables?
R.L.: Esa comisión se pronunciará tal vez el lunes 22. Pero no es vinculante su decisión sobre lo que observen de la situación argentina. Ni para la Argentina ni para el FMI. La idea de formar esa comisión, de hecho es la primera vez que el FMI acepta la consulta o el consejo externo por fuera del organismo, y de hecho provocó cierto ruido. Surgió cuando cenando con ellos en Washington no nos poníamos de acuerdo con las proyecciones y ya habían pasado cuatro horas. Nació entonces la idea de consultar a un tercero, como lo dije en la conferencia de prensa: estábamos ante un enfermo en situación terminal y las dos partes decidimos hacer una interconsulta. Es tan simple y gráfico como eso.
P.: Lo que decida esa comisión no será determinante entonces.
R.L.: No. Es una tercera opinión, importante, pero opinión. Está integrada por hombres de reconocida experiencia en bancos centrales (están quienes fueron titulares del Bundesbank, del de Canadá, España y del Banco de Basilea) y no académicos. Nosotros inclusive no quisimos que hubiera integrantes de América latina, ya que preferimos que sean de los bancos centrales más fuertes del mundo y gente experimentada. Al apoyo de América latina lo queremos canalizar a través del directorio del Fondo Monetario.
P.: ¿Al final el vencimiento de una deuda con el Banco Interamericano de Desarrollo se va a refinanciar o no? El presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, dijo que sí...
R.L.: Está en camino de ser así. Todavía no hay nada definido. Hay que moverse con cuidado porque se trata de lograr un mecanismo que no puede contradecir las disposiciones internas del BID. Inclusive ya hubo reclamos de países como Japón, que son aportantes importantes al BID, para que no se rompan reglas establecidas. Pero ese vencimiento se superará y no habría inconvenientes en ese sentido.
P.: ¿Cómo se ve en la transición con un gobierno que puede ir desflecándose naturalmente porque llega a su fin? Por ejemplo le piden que asuma más costos políticos simplemente porque ya se va. ¿Qué les responde?
R.L.: Creo que como la economía va a ir mejorando, les conviene que lo que reciban sea cada vez algo mejor. Es muy parecido a lo que estaba sucediendo con la Argentina a fines del '99 cuando ya se veía una leve recuperación económica y luego el paquete de Machinea, o del FMI quizás, frenó todo atisbo de reactivación. Ahora ya se están dando algunas señales positivas, leves pero que son positivas al fin. Por primera vez vamos a tener un trimestre en el que se va a haber crecido con respecto al trimestre anterior. La recaudación está mejorando y habrá superávit fiscal. El dólar está controlado. La caída de depósitos es básicamente por amparos. La pérdida de reservas es cada vez menor. La inflación que antes era de 10 por ciento mensual ahora es menor a cuatro y rumbo a dos por ciento o menos. Son indicadores importantes. Pero así como antes se decía que a Yrigoyen le armaban el diario, yo creo que algunos acá le están armando el diario de Yrigoyen a la sociedad argentina.
P.: Pero el PBI está cayendo a 15%..
R.L.: Eso es algo que recibimos. También el desempleo está por encima de 20% y la mitad de los argentinos está en una situación de pobreza. Pero hay que tener en cuenta los otros datos también.
P.: ¿Será determinante un eventual acuerdo con el FMI para que se consolide esa tendencia?
R.L.: Pero esos síntomas de reactivación ya se están viendo. Es obvio suponer que con el respaldo del FMI vamos a acelerar los pasos, pero esos datos ya están.
P.: Dijo que la recaudación está subiendo. ¿Va a aumentar el gasto público?
R.L.: Lo que estamos haciendo es ir mejorando la implementación del Plan Jefas y Jefes de Hogar.
P.: ¿Van a aumentar el número de beneficiarios?
R.L.: Se están realizando algunas correcciones y bajas. Básicamente no porque haya habido una persona que cobre el beneficio y que no sea pobre, sino porque con el entrecruzamiento de datos surge que ya estaban cobrando algún otro tipo de subsidio. Lo que sí estamos previendo es el lanzamiento del plan de obra pública que consolidará esa mayor actividad que le mencioné. Inclusive, no sé aún por qué no lo firmó Duhalde.
P.: Pero usted estuvo con Duhalde esta mañana, ¿no le preguntó?
R.L.: No, no hablamos de eso.
P.: ¿Lo vio bien o deprimido? Porque los sacerdotes del Diálogo Político parecen que lo observaron algo deprimido.
R.L.: La verdad, hoy lo vi bien. Anoche, tal vez por el tema de Reutemann o por alguna otra lo observé un tanto desmejorado. Pero hoy estaba bien.
P.: ¿Para usted también fue un shock lo de Reutemann?
R.L.: Diría que fue una sorpresa, uno se preocupa por la posible división en la sociedad a partir de su deserción. Nada más. Lo que no me gustó esa frase del final, insidiosa, sobre lo que vio y no podía contar. No es de lo mejor.
P.: Bueno, no lo quería sacar de su visión optimista. Siga.
R.L.: También con los acuerdos logrados en el sector automotor con México y Brasil se puede decir que sucederá algo similar y que tendrá impacto fuerte en la producción industrial. Nos falta ese sector y construcción, que son clave.
P.: Volviendo al «corralito», el dinero que está en cuenta corriente y caja de ahorros, ¿por qué no lo liberan totalmente? Ya se cobra 4% en las mesas de dinero para hacerse de efectivo y salir. Y usted recién lo decía, que los depósitos no están cayendo tanto...
R.L.: El problema siguen siendo los amparos de la Justicia en ese sentido. No es un tema en el que tengamos participación también porque pasa por la Corte Suprema.
P.: Pero en la medida en que no haya crédito, que no resuelvan la situación de los bancos, la economía no va a funcionar.
R.L.: Creo que así como estamos, la economía lentamente está recuperándose. Pero es cierto que todo sería más rápido con una solución inmediata al «corralito». Pero hay que recordar que están siempre las restricciones que nos limitan en las decisiones y que no podemos hacer todo lo que deseamos. Todavía hay quienes insisten por ejemplo en un bono compulsivo, y no tienen en cuenta las marchas de ahorristas y las diferencias que existen con respecto al BONEX.
P.: El próximo problema que tiene es la suba de 10% en las tarifas en este mes. Tal vez tenga impacto en la inflación, ya que la gente puede pedir aumentos.
R.L.: No, el aumento podrá ser en agosto. Tampoco será de mucho impacto, menor a lo que usted dice, porque estará en función del consumo de cada sector de manera tal que aquellos de menos ingresos tengan un impacto prácticamente nulo. Pero es un tema que sirve y ayuda en la negociación externa. Descomprime mucho. Además, ya dimos los 100 pesos.
P.: Hay empresas que estaban amenazando con irse del país.
R.L.: Siempre se tiró eso, especialmente en el caso de la luz, en la mesa de discusiones pero no pasó de eso. Inclusive tuvimos otros casos, en otro sector, donde también juraban que se iban a ir del país. También está la presión de empresas mencionando las exigencias del Fondo Monetario. Finalmente nada de ello sucede. Por ejemplo cuando me reuní con Paul O'Neill me imaginaba que iban a plantear una serie de reclamos que afectaban a las empresas norteamericanas. Y nada de ello sucedió. O'Neill nunca mencionó algún pedido especial de una empresa o sector. Simplemente le preocupaba la situación argentina y si éramos conscientes de las pérdidas que había que asumir. Obviamente le dije que sí y que había que distribuirlas de la manera más equitativa posible. Como son tan correctos, hasta ofrecen si queremos que se tomen fotografías del encuentro y dije que no, ya que lo que necesitamos resaltar de esos encuentros no son las fotos sino avances concretos para alcanzar un acuerdo. De hecho aquí en la Argentina hemos estado en una burbuja en los últimos doce años, algo que se vio, en otra medida, con la burbuja de las empresas como las tecnológicas, Enron, WorldCom y los balances que tenían que sólo a través de esos retoques contables se disimuló.



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