El Fondo aceptó una postura más gradualista en lo que se refiere al control de cambios. Sólo se exigirá en lo inmediato la liberación de controles para la remesa de utilidades, pago de intereses y dividendos al exterior. Habrá tasas máximas, superadas las cuales sí se debería requerir autorización al Central, con lo cual se busca evitar la fuga de capitales. Además, quedará establecido un nuevo cronograma para que las empresas dejen de liquidarle al Central, pero será muy flexible. Por otra parte, el financiamiento que le permitirán al Banco Central para destinar al gobierno será de $ 1.200 millones para 2003. Sí se mantienen las exigencias del Fondo en las siguientes áreas:
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