24 de diciembre 2007 - 00:00

"Es imprudente atar la política fiscal al precio de commodities"

Daniel Oks
Daniel Oks
Para Daniel Oks, «si hoy se eliminaran los derechos de exportación no se tendría superávit». En una entrevista mantenida con Ambito Financiero advirtió que «es muy imprudente atar la política fiscal al precio de los commodities porque no lo controlamos nosotros».

Oks fue consultor del Banco Mundial y gerente de Análisis Financiero del Banco Central. Actualmente es desarrollador inmobiliario. Como tantos otros economistas, Oks reclama «claridad en las reglas de juego, estabilidad de las instituciones, menos intervencionismo en varios sectores».

Periodista: ¿A qué se debe la alta volatilidad de la economía argentina?

Daniel Oks: Nuestra macro tiende a ser vulnerable a shocks externos. Pero existen países que aprenden de eso y adoptan políticas contracíclicas como Chile, por ejemplo. Aparte se da un problema de fondo por la falta de consistencia de las políticas que se adoptan, que responde a la no evaluación de las medidas. Esto hace que se pase de un sistema a otro, no ajustando una variable de manera parcial. Ese cambio de reglas de juego es algo inherente a la economía argentina y es un problema serio, porque desalienta las inversiones de largo plazo. En el Banco Mundial, en lo que más se insiste hoy en los programas es en la evaluación de los resultados.

P.: Pero los programas del Banco Mundial generalmente tienen un plazo de concreción determinado, no como en las políticas macro, por ejemplo.

D.O.: Hay que reconocer los logros de este gobierno. Lo que se hizo en materia fiscal sobre todo, más allá de que no estoy del todo de acuerdo con la forma en que se hizo, por algunos de los impuestos que se crearon. De todas maneras, la conciencia de que es necesario tener un superávit fiscal es un cambio histórico que posibilita que el país tenga un ritmo de crecimiento sostenido. La falta de previsión fiscal estuvo detrás de todas las crisis. Y cada una de éstas costó la interrupción de un proceso de crecimiento. Si entre 1980 y 2006 en cada irrupción se hubiera mantenidosólo en el mismo nivel del PBI del año previo, el producto per cápita hoy habría crecido en promedio por año entre 1,5% y 2% más de lo que lo hizo. Además, también la micro se deteriora. Y genera una expectativa perversa de que en el futuro se va a volver a pasar por otra.

  • Límites

    P.: Que es un poco la idea que a veces ronda hoy, ¿hasta cuándo es posible seguir creciendo como se lo viene haciendo?

    D.O.: Hoy por hoy, la política fiscal es mucho más sólida de lo que fue históricamente. Este año fue de un deterioro importante, de alrededor de dos puntos del producto. Es corregible y me parece que el gobierno lo quiere hacer. Al menos así lo demostró, por el lado de la recaudación y no del gasto. Pero creo que finalmente también lo van a terminar haciendo desde este último punto. Si hoy se sacaran los derechos de exportación, que representan 2,2% del PBI, no se tendría superávit. Se pueden cobrar por la bonanza de los precios internacionales que es casi inédita para la Argentina, pero es muy imprudente atar la política fiscal al precio de los commodities porque no lo controlamos nosotros. También hay una crítica micro a esta medida, que es por las trabas a los sectores más dinámicos de la economía que tienen capacidad de ser competitivos, por lo que desincentiva la inversión.

    P.: Respecto de la inflación, ¿cree que es la política monetaria, o mejor dicho, mantener el peso depreciado lo que la origina?

    D.O.: La política fiscal, aun corregida por el ciclo económico, es expansiva, no anticíclica. En rigor, para el nivel de precios históricos que tienen nuestros commodities de exportación, de los cuales depende la recaudación, la Argentina tendría que tener un superávit mucho mayor del que tiene. Sin embargo, a mi juicio, el grueso de la responsabilidad viene por la política monetaria o cambiaria. La Argentina tuvo el tipo de cambio muy depreciado que supuso un ritmo de expansión monetaria muy superior a la demanda de dinero. Esta política tenía bastante sentido mientras existía capacidad ociosa.

    La inversión ayudaría a frenar la inflación, pero requiere un mejor clima que supone no sólo más estabilidad macro, sino también medidas micro, como claridad en las reglas de juego, estabilidad de las instituciones, un rol más importante de éstas, menos intervencionismo en varios sectores y tambiéndisminuir las distorsiones de precios relativos a través de impuestos, entre otros.

    P.: ¿Habría que dejar apreciar la moneda o se complicaría por el frente fiscal?

    D.O.: Creo que la estrategia del gobierno sería recomponer el frente fiscal y permitir un sinceramiento de precios y tarifas en forma gradual. Hace falta permitir una apreciación real del tipo de cambio. Hoy con la inercia inflacionaria, ir revaluando a un ritmo de 3 o 4 puntos permitiría una apreciación real que en un año reduciría el exceso de demanda y la presión en los precios.

    P.: Dijo inercia inflacionaria, ¿cómo se traduce a las negociaciones de salarios de 2008?

    D.O.: El problema de la inflación es que entra en la memoria colectiva de la gente. Hoy hay un nivel de expectativas de empresas y trabajadores de aumentos muy grandes. Es muy difícil desactivar esto.

    P.: Hace casi un año se viene arrastrando el tema del INDEC, ¿qué cree que va a pasar finalmente?

    D.O.: Es lógico que el gobierno quiera mantener esto para intentar que se negocien salarios más bajos. Pero en verdad hay una realidad más amplia y genera problemas serios por la desinformación.

    P.: ¿Cómo ve los próximos cuatro años en materia económica? D.O.: Creo que es posible ajustar el modelo manteniendo el espíritu de muchas de las cosas buenas que incorporó. Para seguir teniendo un alto crecimiento, de alrededor de 6%, la inversión debería representar entre 24% y 26% del producto.

    P.: Pero entonces no se estaría hoy muy lejos de ese porcentaje...

    D.O.: La productividad de los factores de producción fue de 0,5%. Si llegamos a 1%, la inversión debería estar en 26% del producto para poder crecer de forma sustentable. Eso de manera agregada, pero por debajo hace falta mucha infraestructura. Según un informe del Banco Mundial de hace un año, la Argentina debería invertir en este segmento, sin contar las telecomunicaciones, entre 2 y 4 puntos del producto. El año pasado habrá sido de 1,6 punto, por lo que es muy baja. Quizás hoy está un poco más alta porque el gobierno está suplantando la falta de inversión privada, aunque se sabe que no es lo más sano, porque además del costo fiscal siempre se presta a casos de corrupción. También está el tema de la educación y tal como se dio a conocer en una encuesta de la OCDE, la Argentina perdió escalones en forma catastrófica. Es el indicador más grave sobre el país, ya que era una supuesta ventaja que se tenía respecto de otros de la región.

    Entrevista de María Iglesia
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar