16 de septiembre 2002 - 00:00

Es la economía y no la guerra

Es la economía y no la guerra
Al epígrafe sólo resta agregarle la palabra "estúpido", para terminar de parangonar aquella frase que le escribiera Dick Morris al ex presidente Clinton, cuando intentaba explicarle cómo se ganan las elecciones en los EE.UU. Es cierto que los aires de guerra confunden y enturbian un poco más las aguas, pero la pérdida de 1,36% que experimentó el Dow en la semana (anotando la tercera de merma consecutiva) o el mucho más acotado 0,3% del NASDAQ se relacionan más con las realidades de las empresas y su futuro, que con la guerra contra el terrorismo o el posible ataque a Irak. Esto no quiere decir que las cuestiones bélicas no afecten la economía, de hecho, el petróleo trepó 1,08% en la se-mana para alcanzar u$s 29,82 por barril, el dólar experimentó un importante repunte ante las principales monedas (2,62% frente al yen y 0,95% ante el euro) y los inversores claramente se volcaron a buscar el refugio en los bonos del Tesoro (la tasa de 10 años cayó a 3,908% y la de 30, a 4,769%), pero lo cierto es que estas "tendencias" se iniciaron mucho antes de que se volviera a hablar de destronar a Saddam Hussein. De hecho, la última sesión fue la de mayor tensión militar de los últimos tiempos, y si bien el Promedio Industrial retrocedió 0,8% a 8.312,69 puntos, el NASDAQ terminó ganando 0,92% y el S&P 500, 0,33%, lo que demuestra a las claras que si el mercado está andando por una senda bajista, no es por las cuestiones de la guerra. Donde, en cambio, se está reflejando la incertidumbre es en el paso al costado que han dado los inversores, aguardando quién sabe qué. Sólo esperemos que ese "qué" tenga más que ver con la economía que con la guerra.

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