"Es récord diferencia sueldo blanco y negro"
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Nadín Argañaraz
Nadín Argañaraz: Hay una alta segmentación. Se está ampliando la brecha entre los salarios de empleos formales e informales. La relación entre el salario neto formal y el informal es de 2,3. Es decir que quien en blanco cobra $ 950 en negro cobra $ 410. En 2001 esta relación era de 1,6, o sea que aumentó 44% la brecha.
P.: ¿Por qué pasa esto?
N.A.: Hay un desincentivo a la contratación de puestos formales. En términos relativos, es mucho más barato tener empleados en negro. Además, no es fácil generar un cumplimiento obligatorio de ajustar los salarios informales, que representan nada menos que 45% del total en la Argentina.
P.: ¿Tiene injerencia la inflación en este tema?
N.A.: Seguro. En 2004 la inflación fue de 6% y los salarios formales aumentaron 11% mientras que los informales lo hicieron 12%. En 2005 hay una inflación anualizada de 11% y los salarios formales aumentaron 19% (es decir que crecieron más que la inflación como sucedió el año pasado), mientras que los informales solamente lo hicieron 6% (es decir que aumentan menos que la tasa de inflación). Claramente, la inflación está perjudicando a los asalariados informales. Tanto la política de ingresos llevada adelante por el gobierno como la cuestión inflacionaria ponen a la informalidad en un desafío más alto que el que ya teníamos.
P.: ¿Con qué elementos se puede revertir la situación?
N.A.: Uno de los elementos es la política tributaria. En el IERAL propusimos que las contribuciones patronales excedentes a un salario determinado no se paguen, sino que sean a cuenta del IVA.
N.A.: El poder de compra de los asalariados formales superó 3% en promedio al de fines de 2001. En cambio, los empleados en negro están 25% por debajo del poder adquisitivo de ese momento.
P.: Con la inversión actual, ¿se puede crecer al mismo ritmo que hasta ahora?
N.A.: La inversión está en niveles que no permitirán crecer en orden de 4% o 5%. El crédito se viene recuperando pero también hay otros factores que mejorar, como las señales de precios relativos a futuro. En infraestructura y servicios públicos, la inversión es necesaria para que crezca el país.
P.: ¿Y en cuanto al gasto público?
N.A.: No sólo hay que contener su nivel, sino su calidad. Con un gasto público creciendo al mismo ritmo que el PBI, la Argentina en dos o tres años, aun sin refinanciamiento de los organismos internacionales, puede tener margen para empezar a reducir la carga tributaria. Habrá que decidir por dónde empezar.
P.: ¿Cómo evalúa la suba del dólar en los últimos días?
N.A.: El tipo de cambio que hoy tiene el país abre una oportunidad muy importante para que se hagan los cambios necesarios para lograr una competitividad genuina, no una sustentada en el precio del dólar. Pero no hay que caer en el pensamiento de que el dólar llegó para quedarse y entonces no hay que avanzar en los otros frentes porque lo que sucederá es que el tipo de cambio real se va a apreciar, la ganancia de competitividad cambiaria va a ir disminuyendo y muchos sectores pueden entrar en una competitividad igual a la de antes de la devaluación y va a seguir habiendo estas demandas de aumentos de sueldos y precios.
Entrevista de Florencia Lendoiro




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