"Es una empresa pensada para otro país"
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Periodista: ¿Cómo llegó Telecom a la decisión de suspender el pago de su deuda financiera?
Susana Malcorra: Teniendo en cuenta la situación del país y de Telecom en particular dentro del país, decidimos hacer este anuncio sobre el manejo de nuestra deuda financiera para asegurar la continuidad de la compañía, maximizando la caja para mantener la prestación del servicio y darles a los acreedores una visión de largo plazo sobre la empresa.
P.: ¿Qué vencimientos quedan suspendidos?
S.M.: Más de 1.000 millones de este año y más de 800 de 2003, repartidos entre bancos, acreedores de financiamiento comercial y obligaciones negociables. Los intereses que vencen este año suman u$s 250 millones.
S.M.: En los niveles de hoy, Telecom es capaz de honrar los intereses y de mantener la operación.
P.: ¿La situación está sujeta también a un aumento de las tarifas?
S.M.: La discusión de las tarifas con el gobierno es un capítulo importante. Una condición necesaria, diría yo, pero no es el único problema a resolver. Telecom es una empresa pensada para un país con un PBI per cápita de 7.000 dólares y hoy estamos en 3.000 dólares. Ese es el problema de fondo y no somos los únicos a los que les pasa esto. Necesitamos que el país se ponga en movimiento de nuevo. Si esto no pasa, nosotros tendremos que producir las adecuaciones.
P.: Ahora Telecom vale menos que su deuda...
S.M.: En este momento le pasa a casi todas las empresas argentinas. Si se analizan situaciones de quiebre muy fuertes en otros países, se nota que con el tiempo se va reconstituyendo el valor. Ahora estamos en el momento más grave de la crisis, donde lo que debemos hacer es darles previsibilidad a los acreedores, llegando a una empresa mucho más eficiente que asegure el flujo de fondos. Nosotros no podemos reexportar los 9.300 millones de dólares de inversión que están bajo tierra. Esto no se evapora, estamos aquí para quedarnos.
P.: Hay quienes dicen que los accionistas sacaron toda la ganancia que pudieron de la empresa, y ahora no quieren afrontar la crisis...
S.M.: Yo no puedo hablar de los accionistas. Lo único que puedo decir es que decidieron una inversión en un momento casi tan difícil como éste, similar en inestabilidad y volatilidad. En 1999 aumentaron su participación comprando las acciones de Pérez Companc y de JP Morgan. Hoy el mundo de las telecomunicaciones es distinto y la decisión de asignar los recursos cambió sustancialmente. Por otra parte, cuando en un país hay una alteración tan grande de todos los términos de referencia, es razonable que el accionista ponga cierta resistencia a seguir fondeando la operación.
P.: Las asociaciones de consumidores dicen que las empresas ganaron mucho dinero y que ahora les tocó un momento de perder...
S.M.: Las empresas no se sostienen perdiendo. Además es discutible el tema de las ganancias. Si se consideran las inversiones, la ganancia no aparece tan lucida. Pero además si uno tiene un pariente que se enferma de pronto, no va a dejar de cuidarlo porque gozó de muchos años de buena salud.
P.: ¿No hay responsabilidad de los accionistas en la situación, por ejemplo en la concentración de la deuda en el corto plazo?
S.M.: La concentración de la deuda es un estrés adicional. Aunque ahora provoque hilaridad, la deuda se tomó cuando se creía que el país podría llegar a calificar «investment grade», y se creyó que en poco tiempo se iba a poder mejorar el perfil de los intereses.
P.: ¿Y no hubo también una expansión demasiado exagerada?
S.M.: Yo dije de entrada que ésta es una empresa pensada para otro país. La telefonía está mucho más allá de lo que la Argentina es hoy. Todo ese modelo fue demasiado ambicioso.
P.: ¿Cómo están las tratativas con los acreedores?
S.M.: No hemos avanzado aún en el diálogo, nos vamos a sentar cuando tengamos un programa creíble, ahora no estamos en condiciones de desarrollar un plan de negocios. El tiempo es un factor que necesitamos y creo que los acreedores lo entienden, y que piensan que esto es sobre todo consecuencia de la situación argentina. Me parece que puede haber un entendimiento generalizado de que es mejor que la empresa no pierda valor.
P.: ¿El proceso puede terminar con la salida de los accionistas o con la venta a otro operador?
S.M.: France Telecom hizo un anuncio público de que no pondrá más dinero, con lo cual si hay una conversión de la deuda a capital, habría una dilución de su participación. Pero hoy estamos lejos de un esquema de renegociación de la deuda, así que cualquier hipótesis es factible.




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