4 de abril 2002 - 00:00

Esso subió 7,3% el gasoil y hasta 4,2% las naftas

La petrolera Esso aumentó ayer 7,3 por ciento el precio del gasoil y entre 3,3 y 4,2 por ciento el precio de sus naftas al público. De esta forma las cuatro empresas que controlan 95 por ciento del mercado (Repsol-YPF, Shell, Esso y Eg3) ya aplicaron cuatro ajustes desde la devaluación.

Desde el 18 de febrero, fecha en que produjo el primer incremento, el precio al público para el gasoil aumentó entre 14,7 y 29,8 por ciento siendo el aumento más discreto el de Eg3 porque partía de un valor original más alto y el ajuste decididamente más fuerte el de Esso. En la nafta super, que es la más se consume, la suba oscila entre 12 y 17 por ciento, y también la empresa Esso es la que más aumentó.

Pero las subas son todavía más importantes si se considera que la mayor parte de la carga impositiva es una suma fija que no tuvo variantes, resultando de $ 0,48 par las naftas y $ 0,20 para el gasoil.

• Interrogante

En el caso del gasoil puede estimarse que el ajuste del precio salida de refinería más los fletes más el margen de las estaciones de servicio subió entre 23 y 46 por ciento. Y en las mismas condiciones, la nafta super subió entre 23 y 33 por ciento.

El interrogante es cuánto faltaría todavía subir los precios, si se trasladara totalmente el impacto de la devaluación y del aumento del precio del crudo. Según el vicepresidente de Shell, Juan Aranguren, los aumentos en los precios «reflejan en forma muy prudente el incremento del costo de la materia prima que está expresado en dólares».

El directivo también dijo que «el precio del petróleo crudo que nosotros pagamos este mes ha incrementado su valor en 220 por ciento en pesos con respecto a diciembre del año pasado, por eso, el aumento que hemos dispuesto no es mucho».

En el cálculo se estima 180 por ciento de incremento por la devaluación, ya que las empresas que no tienen petróleo propio, están comprando el crudo al tipo de cambio libre. Y además 40 por ciento de aumento en el precio internacional del crudo que en diciembre se ubicaba en torno a los 19 dólares el barril, y esta semana orilla los 26-27 dólares.

Como las refinadoras sostienen que 60 por ciento de sus costos corresponden al crudo, con el aumento en los productos que todavía habría de aplicarse para volver a los niveles de diciembre pasado, los precios de los productos deberían duplicarse.

Sin embargo, detrás de las expresiones de Aranguren, hay en realidad otro planteo. El directivo de Shell sabe que la situación social no da para un alineamiento de precios de esa naturaleza, por eso lo que está reclamando es que las empresas productoras locales le vendan el crudo más barato.

Esta puja entre empresas ya tuvo consecuencias. Según datos que manejan técnicos de la actividad, durante marzo Esso produjo 25 por ciento menos de combustibles y Shell 10 por ciento. Esta menor actividad, unida a que ya no es negocio importar gasoil para los distribuidores, tendría como consecuencia una baja en la cantidad del producto en el mercado, aun cuando la demanda está cayendo.

Entre marzo de este año y el mismo mes del año anterior, las ventas de gasoil en el mercado interno cayeron 15,2 por ciento, pero las entregas en metros cúbicos de Esso habrían caído alrededor de 40 por ciento, las de Repsol-YPF 8,2 por ciento y las de Shell 6,3 por ciento.

• Participación

Como consecuencia de esa situación, Esso pasó a una participación en el mercado de gasoil de 10 por ciento frente a poco más de 14 por ciento que tenía en marzo de 2001. Por el contrario, como las entregas de Shell cayeron menos que las ventas totales, esta empresa ganó 1,7 por ciento de participación. Por su parte, Repsol-YPF aumentó su participación en el mercado de 47,9 por ciento a 51,8 por ciento.

De estos datos surge que la empresa española ganó parte del mercado de combustible aun cuando ella también disminuyó las entregas de los productos. De este modo, aun cuando Repsol produce su propio petróleo, parece notarse que el negocio de la refinación no resulta rentable a nivel local en este momento, lo que explica que los productores prefieran exportar incluso con una retención de 20 por ciento.
De todas formas, voceros de la empresa española aseguraron que en marzo aumentaron en 30 por ciento su entrega de crudo al mercado local, con lo que, implícitamente se abren dudas sobre las entregas de otros productores.

La situación es otra de las consecuencias de la devaluación en una actividad que estaba dolarizada y que es difícil que deje de estarlo debido a que el petróleo es un «commoditie» que se puede vender afuera, si el precio es mejor. Hay quienes esperan que la salida venga por una baja en el valor del dólar, mientras confían que el precio del crudo a nivel internacional vuelva a los 20 dólares, si logra bajarse el nivel de conflicto en Oriente Medio.

Pero más allá de esas expresiones de deseo, en lo inmediato, hay una pelea entre empresas que producen y empresas que refinan porque éstas pretenden compartir el costo de la devaluación.
En ese contexto, el presidente Eduardo Duhalde convocó ayer a las petroleras para la semana próxima para tratar la carga impositiva de los productos, y de este modo atenuar el impacto de los aumentos en el público. Pero esto no resulta creíble para las empresas que saben que la recaudación por los combustibles es clave por lo menos para ahora para el gobierno.

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