Estaciones reclaman trasladar el aumento a los consumidores.
Las estaciones de servicio de GNC corren el riesgo de "colapsar" por el aumento de más del 300 por ciento en el precio del gas y esperan un guiño del Gobierno para trasladar lo antes posible ese incremento a los surtidores, aseguraron hoy directivos de esa actividad.
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El titular de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (CECHA) de Argentina, Oscar Díaz, advirtió que "de ninguna manera" los estacioneros prestaron su conformidad para la suba del 316% en el precio del gas natural en boca de pozo, como había asegurado la mandataria Cristina de Kirchner al anunciar el incremento.
"No hubo ningún acuerdo como dijo la Presidente. Nosotros de ninguna manera podríamos admitir un aumento tan significativo de nuestros costos, superior al 300 por ciento", remarcó Díaz, en declaraciones a Noticias Argentinas.
La medida, anunciada por Cristina el 9 de agosto último, entró en vigencia esta semana, al ser publicada en el Boletín Oficial, y se trata de un aumento que, al menos durante un lapso de 30 días, lo tendrán que absorber únicamente los dueños de las estaciones de servicio de GNC, según dispuso la Casa Rosada.
Luego, los estacioneros esperan que el Gobierno los autorice a trasladar ese incremento de costos a los surtidores, al término de un proceso de evaluación de rentabilidad que llevará adelante el Ejecutivo Nacional, analizando información que deberá entregar cada empresa de la industria.
De todos modos, en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires los automovilistas comenzaron a pagar desde hace unos días ya el GNC entre un 10 y un 30 por ciento más caro en los surtidores, pese a no contar con la aprobación oficial.
"Nuestro sector no está en condiciones de absorber estos costos", remarcó Díaz, quien advirtió que en caso de que el aumento del 316% se sostenga en el tiempo, las estaciones de servicio corren el riesgo de "colapsar" o se verían obligadas a realizar un "fenomenal ajuste de personal".
Díaz resaltó que el procesamiento del gas, para convertirlo en GNC, es "muy costoso", debido a que se consume una "enormidad" de energía eléctrica.
También advirtió que son "altos" los costos laborales que afrontan los estacioneros, ya que si bien los haberes parten de un nivel inicial de 5.200 pesos, el sueldo promedio de los empleados ronda los $ 8.500, precisó.
"Los números no cierran", alertó Díaz, quien aseguró que las entidades agrupadas en CECHA están dispuestas a colaborar con el Gobierno, entregándole la información requerida, pero subrayó la necesidad de "fijar un precio razonable", una vez finalizado el período de 30 días de evaluación.
Insistió en que los estacioneros podría llevar adelante una "drástica reducción de personal" si al concluir el análisis del Gobierno no se "reacondiciona" el precio del GNC en las bocas de expendio de todo el país.
Díaz se mostró partidario de incentivar la inversión y la producción en la industria del gas natural, al considerar que los precios, en el punto de ingreso al sistema de transporte, "no podían seguir congelados".
Pero cuestionó la metodología elegida por el Gobierno: "Esto no es otra costa que una fenomenal transferencia de recursos de las pymes a las grandes industrias. Estamos hablando de más de 1.000 millones de pesos por año", enfatizó.
"Estamos de acuerdo en incentivar la producción, pero no de esta manera", remarcó, y agregó: "Las grandes empresas, entre ellas YPF, ¡van a invertir con nuestra plata!".
"Muchas estaciones de servicio cerraron o están cerrando, la industria apenas está subsistiendo y pretenden que las pymes subvencionen a las grandes empresas. Es inexplicable", se quejó Díaz.