Los expendedores de combustibles reclamaron ayer «una distribución más equitativa de la rentabilidad» que da el negocio petrolero, y una solución a los problemas de suministro de gasoil. Lo hicieron en una reunión convocada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a la que asistieron directivos de Repsol YPF, Petrobras, Shell y Esso.
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Los estacioneros afirman que los precios de los combustibles se mantienen congelados desde 2004, pero que sus costos subieron sobre todo por el alza de salarios. También sostienen que las bocas de expendio que son propiedad de las petroleras les quitan ventas.
En cuanto al gasoil, Rosario Sica, de la Federación de Empresarios de Combustible, sostuvo que «el problema afecta sobre todo a las estaciones blancas (sin bandera), pero también alcanza a las que tienen contrato con las petroleras, porque reciben un cupo del combustible que no les permite satisfacer toda la demanda que tienen».
Según Sica, «el problema del abastecimiento disminuye más la rentabilidad porque cuando se vende menos, se gana menos». En su opinión, debería haber «una distribución más equitativa de la rentabilidad que actualmente está repartida entre las empresas y el gobierno (a través de impuestos y retenciones)».
Las petroleras fueron cautas en el encuentro aunque las que refinan y no tienen petróleo propio (Shell y Esso) sugirieron que el problema debería ser resuelto por las integradas (extraen crudo y lo refinan): Repsol YPF y Petrobras.
En criterio de las petroleras, la utilidad de las estaciones se ve mejorada por las mayores ventas de combustibles y lubricantesque se registran desde 2004, y por los ingresos provenientes de otras actividades como los minishops.
Por su parte, Moreno propusoun nuevo encuentro por el momento sin fecha, para que se planteen alternativas. No obstante, si bien la escasa rentabilidad afecta a todas las estaciones, el problema más grave es el de las blancas, para las cuales al gobierno le cuesta encontrar solución.
Esas bocas de expendio surgieron en la década del 90, alentadas por los gobiernos, para canalizar la venta de combustible importado que compitiera con el local. Entonces era más barato importar y se pretendía poner límites a las petroleras locales.
Pero la situación cambió drásticamente, porque hoy los precios de los combustibles están congelados y a valores mucho más bajos que los internacionales, por lo cual la importación daría fuerte pérdida. En ese contexto, las blancas deben comprar a mayoristas, por lo que se les achica el beneficio y si la oferta es muy ajustada, como con el gasoil, no consiguen producto.