Estudian con ahínco estatizar el San Martín

Economía

Dentro de la improvisación habitual del gobierno sobre ferrocarriles se conocieron ayer dos hechos: el nombre del «empresario» sinvergüenza (terminología kirchnerista) y que tomaría por lo menos esta semana estudiar fundamentos legales que permitirían decidir la rescisión del contrato de Metropolitano, la empresa que opera los ferrocarriles suburbanos de pasajeros Roca, San Martín y Belgrano Sur.

Aunque en directa alusión al directivo de la concesionaria, Sergio Taselli, el presidente Néstor Kirchner aseguró el viernes que «en los próximos días el gobierno va a terminar con los sinvergüenzas que están explotando los servicios públicos», el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, más cauteloso, dijo que el contrato «está bajo estudio».


En realidad, el gobierno analiza quitar la concesión del San Martín a Metropolitano, desde antes del incendio en la estación Constitución que afectó al centro automático de control de entrada y salida de trenes.

El problema con el San Martín, que se destaca por el incumplimiento en la frecuencia del servicio, se acentuó en las últimas semanas, luego de que el gobierno pagara con recursos fiscales, la caución judicial que mantenía incautadas a 15 locomotoras. La Justicia había procedido a embargar las locomotoras debido a un conflicto entre Metropolitano y la empresa japonesa que las entregó en «leasing» por la pesificación de los pagos.

Según se afirma, luego de que el Estado pagó para levantar la caución, Metropolitano se demoró en habilitar las locomotoras para que volvieran a entrar en servicio, por lo cual se sucedieron los inconvenientes y accidentes (uno de ellos mortal en el último mes) en esa línea.


• Rumores

Luego del incendio en Constitución, que fue definido como «intencional» por peritos de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal, comenzaron a circular fuertes rumores de que Metropolitano perdería las tres líneas, lo que de alguna manera quedó confirmado por las declaraciones de Kirchner.

Metropolitano es la concesionaria de trenes con más cantidad de incumplimientos. Acumula más de 80% de las multas aplicadas por la Comisión Nacional de Transporte. Tuvo problemas entre socios: el ex montonero Mario Montoto, Trainmet (consorcio integrado por empresas de colectivos), Ormas y el propio Taselli. Finalmente, en la actualidad, Montoto tendría 30% y Taselli 70%, aunque hay informaciones contradictorias sobre el punto.


Taselli, junto con la Federación de Luz y Fuerza, quedó a cargo de Yacimientos Carboníferos Fiscales cuando se privatizó en la década del '90, pero prácticamente desmanteló la empresa, hasta que quedó en manos del gobierno de Santa Cruz en 2002. No fue un hombre por lo menos conocido del entorno de Carlos Menem, y aunque en el gobierno dicen que nunca fue peronista, tendría alguna vinculación con hombres fuertes del Gran Buenos Aires.

Desde el punto de vista económico, se lo define como expresión de la última camada de empresarios que hicieron su posición como contratistas del Estado. Metropolitano percibe alrededor de $ 6 millones mensuales de subsidio del Estado y recibe gasoil a precio preferencial para las formaciones que usan este combustible.


Traslada unos 600.000 pasajeros por día, lo que significa que calculando un pasaje de 40 centavos, obtiene una recaudación de $ 240.000 por día, o $ 7,2 millones por mes. Si a esto se le suma el subsidio, Metropolitano maneja una caja mensual de alrededor de $ 13 millones, algo más de 4 millones de dólares mensuales, estimada con discreción.

Con ese dinero, Metropolitano tiene que hacerse cargo del mantenimiento de las vías, material rodante y estaciones, y de la seguridad, costos que en su mayoría se pagan en pesos. Las inversiones nuevas en infraestructura, en tanto, están a cargo del Estado.

En apariencia, se trata de un negocio que manteniendo en un estado más o menos aceptable el servicio de trenes, permitiría obtener una rentabilidad razonable. Por eso, siempre se adjudicaron las dificultades de las líneas de Metropolitano, mayores a los de las otras tres concesiones, a los problemas entre los socios.

Un dato cierto es que cuando Metropolitano tuvo en 2002 otro pico de dificultades y estuvo intimado por la Justicia de Lomas de Zamora debido a la calidad del servicio, el entonces jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, había conversado con Aldo Roggio -cuyo grupo opera Metrovías y el Ferrocarril Urquiza-para que se hiciera cargo transitoriamente de Metropolitano hasta que se licitara de nuevo.

Ahora se afirma que cualquiera de los tres concesionarios estaría dispuesto a quedarse con las tres líneas, y se menciona que el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, tuvo una reunión con TBA -operadora del Mitre y del Sarmiento-para que se quedara con el San Martín.

Sin embargo, hay dos problemas legales. Metropolitano está en convocatoria de acreedores, y si bien, esto es causal de rescisión del contrato, en el momento de declararse, se convierte en un problema cuando ya está en curso. En ese sentido, el gobierno sólo pudo rescindir el contrato del Correo Argentino, cuando el juez del concurso consideró que la empresa había agotado los plazos para presentar una propuesta y que ésta fuera aceptada por los acreedores.

El otro problema es el incendio del panel de control del Roca. Si fue un atentado, los seguros no cubrirán los costos. Si hay sospecha, como sugiere el gobierno, de que los autores fueron elementos desplazados de la Policía, o si nunca se sabe quiénes fueron, lo seguro es que Metropolitano tampoco pondrá el dinero, si le quitan la concesión. Y si no lo hacen, también es difícil que destine recursos.

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