• El problema de la carne se repite ahora con el trigo: subió en el exterior y escasea localmente. • En el equipo económico se estudia limitar venta externa para no afectar precio de harinas y pan. • Los productores se adelantaron: hicieron un
«colchón» registrando exportaciones a futuro. • Medida no sería inmediata: buscarán acuerdo. • Mercado desconfía: subió trigo en exterior por temor a que disminuya oferta de la Argentina.
La suba de precios registrada en el mercado internacional
fue acompañada por la plaza local. Pero la fuerte alza de
Chicago de hasta 5% ayer se divorció de la tendencia. El
precio en la Argentina cayó 4%.
El gobierno analizaba anoche una serie de medidas para evitar un recalentamiento del mercado interno de harinas (y, en consecuencia, del pan), que podría afectar la inflación. Esto incrementó durante la jornada de ayer especulaciones acerca de un posible cierre de las exportaciones de trigo. Al conocerse la noticia, se generó un nerviosismo inusual en el mercado de cereales, con informaciones cruzadas y rumores que sólo lograron desplomar el valor del cereal. En consecuencia, el trigo cayó 4% en el mercado interno, a pesar de que en Chicago y en Kansas las subas en las cotizaciones llegaron hasta 4,8%.
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La consolidación del mercado internacional y la supuesta escasez de trigo en la Argentina comenzaron a inquietar a los operadores locales, quienes habrían recibido durante las últimas semanas ciertos llamados desde el gobierno para que «se regulen las exportaciones».
Pero la demanda constante de Brasil, que este año tenía previsto llevarse entre 6 y 7 millones de toneladas, provocó que el viernes se registraran exportaciones por 500.000 toneladas, y durante lunes y martes de esta semana se sumaran 350.000 toneladas adicionales de ventas externas. Esta presión del mercado externoy un registro de ventas superior al habitual habrían determinado el cierre del registro de exportaciones de trigo que tres días después de recibir los datos de las ventas son publicados por la Secretaría de Agricultura de la Nación (SAGPyA).
Tranquilizador
Sin embargo, hubo tres empresas exportadoras que ayer pasaron por la sede de la secretaría y recibieron de boca de su titular, Miguel Campos, palabras tranquilizadoras: negó una supuesta decisión de Economía. No obstante, otros empresarios que suelen moverse en los vericuetos del poder público confirmaban que la ministra Felisa Miceli ya había firmado la resolución que prohibiría por 30 días las ventas externas de trigo. Desde las cercanías del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, también se negaba la resolución.
Durante la operatoria de la Bolsa de Cereales de ayer los exportadores se retiraron del mercado pese a que la previsible baja de precios provocó lo que un operador calificó como « pánico vendedor». El productor siempre vende cuando el mercado muestra atisbos de baja. Lo cierto es que una tonelada de trigo cerró ayer a $ 360, un valor $ 15 inferior al día anterior; la operatoria en dólares mostró para la posición julio un precio de u$s 114, u$s 4 menos que el pagado el martes. En Chicago el trigo cotiza en u$s 155,5 y en Kansas (con una variedad muy similar a la que ofrece la Argentina) el precio se eleva a u$s 186,11 por tonelada). No es un dato menor, ya que la producción local implica un valor de u$s 1.380 millones y las exportaciones a Brasil, por caso, implican poco más de u$s 900 millones anuales.
«Ante rumores que circularon en el mercado que indicaban algún tipo de restricción a las ventas al exterior, la plaza absorbió una caída de u$s 4 en la vieja cosecha y de 80 centavos en la nueva. El mercado está muy sensible a cualquier resolución en este sentido, pues se encuentra a punto de encarar las actividades de siembra de granos finos de la nueva campaña», indicaba Ricardo Baccarín, de la corredora Panagrícola.
En tanto, el economista Juan Martín Rebolini, de la consultora Agropuerto, afirmó que si se confirma esta nueva restricción a la exportación, «sería un error de la burocracia que no está bien informada. No puede faltar trigo porque los stocks finales son altos», pero indicaba especialmente que «se le hace más daño al Mercosur. Brasil necesita mucho cereal y lo va a pagar, si es necesario, a u$s 70 más, pero se debilita la posición argentina que quiere evitar un acuerdo de los brasileños con el NAFTA: porque lo primero que va a reclamar Brasil es la eliminación del arancel común. Al final, la Argentina va a terminar generándole inflación a Brasil».
Desde Brasil, en tanto, se esperaba alguna señal del gobierno que desdibujara la preocupación que ya fue transmitida por los importadores molineros a su gobierno.
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