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«Todos conocíamos un plan alternativo, que incluía la devaluación del peso de 1 a 1,25 por dólar sin destruir el esquema macroeconómico. Y eso costaba u$s 40.000 millones: u$s 20.000 millones para compensar al sistema financiero por el descalce y el encarecimiento del stock de créditos, y u$s 20.000 millones para el Tesoro nacional, de forma tal de compensar los pagos en dólares por el vencimiento de la deuda y los pesos de recaudación impositiva. Sin el desembolso directo de esos fondos no había forma de salir de la convertibilidad de manera ordenada. Aunque el FMI estaba al tanto de ese plan, nunca ofreció la plata, ni tampoco estuvo disponible por parte de otros organismos de crédito ni de diferentes países.»
«Los planes de asistencia financiera sirven para evitar un colapso mayor. Permiten comprar tiempo para buscar las soluciones de fondo, cosa que no se buscó ni se impulsó del lado del FMI, ni del gobierno argentino. En cuestiones estructurales, se miró el corto plazo y no las razones profundas. El disparador de la crisis fue la pérdida de productividad frente al resto del mundo y la Argentina tenía sus precios fijados, por la convertibilidad, con EE.UU., el país que más productividad había ganado.»
ROQUE FERNANDEZ (ex ministro de Economía)
«Si bien asumo que puede haber críticas hacia mi gestión, es un buen documento, sin mala fe y despojado de intereses políticos. Como mensaje central, el documento plantea falta de exigencia para ajustar las cuentas fiscales. También se menciona la falta consideraciones de escenarios alternativos para abandonar antes la convertibilidad. Se marca que en 1999 podría haberse encarado una salida ordenada, pero olvidan que era un año electoral, en donde la discusión era si se continuaba o no con el modelo. En ese momento, hubiese sido una locura tratar de hacer cambios en la política cambiaria. El planteo debió haberse hecho quizás en 1997 o 1998, pero todavía estaba fresca la hiperinflación y no había consenso político alguno para abandonar el 1 a 1. El FMI podría haberse opuesto a la convertibilidad de entrada, pero una vez aceptado ya era mucho más complicado aceptar un cambio.»
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