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Ayer se realizó una teleconferencia en la que participó el Bank of New York (BoNY), agente del canje, funcionarios del Palacio de Hacienda, y las distintas cámaras compensadoras que intervienen en la operación.
Por lo pronto, ya está prácticamente finalizado el proceso de destrucción de los viejos bonos en default (u$s 65.000 millones). Por lo tanto, sólo restaría que el BoNY envíe los nuevos títulos a las cuentas de los acreedores que aceptaron la reestructuración.
Un día después, arrancará la cotización bursátil y se entregarán también los intereses acumulados desde el 31 de diciembre de 2003, por un total de u$s 680 millones. La expectativa es que este fuerte pago en efectivo tendrá un efecto favorable en los títulos argentinos, ya que parte de esos fondos terminará invertida en activos locales que presentan buenas perspectivas.