Como para asociarse al equipo argentino que se arrastraba por el terreno de La Paz, falto de oxígeno, en el recinto bursátil se trabajaba a muchos metros de altura: con operadores tratando de capturar alguna orden, un deambular de los precios, un lento trámite que se acentuaba a medida que avanzaba la rueda: y un final donde el signo de cotizaciones se colocó en positivo, como para dar una imagen simbólica carente de todo respaldo efectivo.
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Haciendo el recuento, separando los CEDEAR con su $ 1,6 millón de participación, lo que queda en «la gorra» no superó los $ 16,5 millones para títulos locales. El Merval empezó acusando todo el desaguisado político en torno de Menem, sumó la desavenencia insólita de Cavallo desestimando declaraciones de un colaborador, el riesgo-país que se mantenía allá en lo alto: y decreció hasta los «411» puntos, para iniciar desde esa base un repunte y a favor de señales de afuera que enviaban algún sustento, porque en general se trataba de una fecha favorable. Finalmente, se cerró con Mervales casi neutros, redondeando una rueda que bien podía ser tachada de la semana, salvo por esa tónica a deprimirse en los negocios que habrá que observar en las últimas dos jornadas de abril. Testeando los pisos del año, a veces perforando, como ayer, repuntando levemente, el cuarto mes se despide falto de oxígeno y con entusiasmo guardado en las gavetas.
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