Periodista: La Fed bajó medio punto las tasas de buenas a primeras. ¿Se equivocó? La Bolsa acentuó su recorrido en la montaña rusa. Dijo que sí, que no, que sí… ¿Se apuró Powell? ¿Sembró el pánico?
Jerome Powel.
Periodista: La Fed bajó medio punto las tasas de buenas a primeras. ¿Se equivocó? La Bolsa acentuó su recorrido en la montaña rusa. Dijo que sí, que no, que sí… ¿Se apuró Powell? ¿Sembró el pánico?
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Gordon Gekko: Se apuró y no se equivocó. Le ganó de mano al virus en los Estados Unidos. Con lo justo. La epidemia se desató con fuerzas. Soltó amarras y ahora es un reguero de casos nuevos. Y no sólo importados, sino también por la vía de la transmisión local.
P.: ¿Como vimos en Italia o en Irán?
G.G.: Tal cual. Es un crescendo vertiginoso. Hora tras hora. El martes, cuando la Fed sorprendió, el número de muertos en el estado de Washington pasó de 1 a 6 (y eran 8 por la noche). El miércoles, California declaró el primer occiso y el estado de emergencia sanitaria. En Seattle (Washington) ya se cerraron escuelas: 26. Se sabía que la Costa Oeste iba a estar más expuesta por su mayor contacto con Asia, pero en el estado de Nueva York los casos se duplicaron de martes a hoy (por ayer) y ya suman 22. Nueva Jersey confirmó su primer caso. Acaba de hacerlo. Y el Pentágono tiene 12 bajo estudio. Le repregunto: ¿se apuró Powell? ¿Debía haber esperado a la reunión del 18 para jugar sus cartas? ¿Una rebaja de un cuarto de punto hubiese sido más atinada que el medio punto?
P.: Con el diario del miércoles y jueves parece que no.
G.G.: ¿Tomó nota del pequeño milagro de que los flujos de plata fresca a fondos basura aumentaron? Mientras tanto, Illinois informó cinco nuevos episodios. Nevada y Tennessee, los primeros en sus distritos.
P.: Se desató la pandemia.
G.: Que lo digan los especialistas. A los efectos de la política monetaria es como si estuviera instalada a pleno.
P.: Así lo había definido ex ante James Bullard, el titular de la Fed de Saint Louis. La baja de tasas se podía justificar llegado el caso de una, cito textual, “pandemia global”.
G.G.: Todavía la Organización Mundial de la Salud no habla de pandemia. Pero los convidados ya pasaron todos por caja: se multiplicaron los infectados y los fallecidos; la baja de tasas arrancó con medio punto de movida y, volvamos a las fuentes, Bullard nos dice que la Fed retiene una gran flexibilidad hacia delante.
P.: ¿Debemos entender que habrá otro recorte en el cónclave del 18?
G.G.: O antes. No hay señales de avaricia por parte del banco central.
P.: Sin embargo, ¿qué significa tener una gran flexibilidad? No se podrá elongar más allá de un punto y un cuarto. No nos queda más munición.
G.G.: Si la Fed no revé su aversión a las tasas nominales bajo cero.
P.: ¿Y eso está en discusión?
G.G.: Si los pone a Powell y a su gente contra la pared, por qué no hacerlo cuando es moneda corriente en Europa.
P.: Porque tampoco es tan eficaz.
G.G.: Antes, la Fed echará mano a la expansión cuantitativa, a otro QE, seguro. Y, tal vez antes todavía, la política concederá alguna relajación fiscal “por única vez” a modo de alivio transitorio.
P.: ¿Qué tan productivo es un QE cuando los bonos del Tesoro no sufren una prima de riesgo, no rinden nada y se parecen tanto al efectivo?
G.G.: Si el “momento coronavirus” se llegase a parecer al momento Lehman, habrá que canjear liquidez contra riesgo de crédito privado de corto plazo como se hizo en 2008, y hacerlo sin garantías, pero eso es adelantarse muchas jugadas. La partida debería concluir antes.
P.: Como pasó en China: allí la epidemia es una curva en aparente declive.
G.G.: Y en su zona de influencia directa. Toyota planea volver a la normalidad en sus fábricas del Japón el lunes próximo, gracias a ello. El epicentro de la fiebre cambió. El último parte médico nos dice que los casos nuevos fuera de China fueron 17,5 veces los que se registraron dentro.
P.: ¿Y qué dice sobre la salud del mercado bull? ¿Tiene chances de sobrevida?
G.G.: Acá no se destruyó nada físico. Ni el capital ni la población. El mundo se tomará un feriado largo, no sabemos cuán largo, para disipar el contagio. Después del shock, agudo pero reversible, vendrá el regreso a régimen normal. El mercado bull sobrevivirá si no le falla el corazón.
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