El presidente Eduardo Duhalde y el ministro de Economía, Roberto Lavagna, abrirán el Salón Blanco de la Casa Rosada a las 18.30 para recibir al titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, y al representante de esa entidad en Buenos Aires, Jorge Elena, con el compromiso de presencia de la mayoría de los integrantes del gabinete nacional para que estén presentes en la platea. Mientras tanto, ya está prácticamente definido dentro del gobierno que se deberán utilizar fondos de las reservas para cumplir el próximo miércoles con el pago de los aproximadamente 740 millones de dólares al Banco Mundial. Y, por si quedaba alguna duda sobre la imposibilidad de pensar en una ayuda de países latinoamericanos, ayer a la negativa se sumó el gobierno mexicano.
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Hay motivos de sobra para el recibimiento «especial» que se le prepara a Iglesias. En momentos en que financieramente la Argentina está fuera del mundo, el BID se convertirá hoy en el único prestamista que le entregará oficialmente dinero al gobierno de Duhalde. La ayuda del BID será exactamente de 694 millones de dólares, que el organismo irá desembolsando durante los próximos 12 meses y que, como todos los préstamos de esa entidad, tendrá destino exclusivo para fines puntuales, por lo que no servirá para ningún proyecto fiscal ni financiero. En concreto, el dinero se destinará a planes sociales de emergencia, como compra de medicamentos, becas escolares, infraestructura social básica para localidades con deficiencias severas y planes de vivienda en el interior.
Por esta causa, y porque el gobierno de Duhalde no podrá destinarlo para cumplir con obligaciones financieras y pago de intereses o capital de deuda, la posibilidad de entregar este dinero no depende de un eventual acuerdo del gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Además, explicaron ayer fuentes del BID a este diario, los 694 millones de dólares habían sido destinados a la Argentina antes de la declaración del default, y están dentro de programas del organismo que no tienen que ver con los planes financieros que actualmente se negocian. Lo que se acordará hoy es una alteración en los pagos de estos millones, ya que se acelerarán los tiempos de los giros a la Argentina. En lugar de un programa original de 2 años, las liquidaciones serán para los próximos 12 meses, con lo cual se adelanta la llegada del dinero al país.
Según explicó ayer el propio Iglesias en Brasilia, «los créditos que firmaremos con la Argentina son recursos de nuestro programa ordinario y no tienen nada que ver con la ayuda financiera internacional que está siendo negociada entre la Argentina y el Fondo Monetario».
• Negociaciones
Paralelamente Iglesias negociará hoy con Duhalde y Lavagna otros dos temas. El primero trabajará sobre el plan que desde el BID se estudia para reformar el sistema financiero argentino (ver nota aparte). Además los tres hablarán de la disponibilidad de otros fondos que el organismo tiene destinados para la Argentina y que sí dependen de un acuerdo con el FMI. Si bien dentro del BID no está determinado el monto que se le podría enviar a la Argentina luego de un eventual, y por ahora lejos, acuerdo con el Fondo, fuentes del organismo le aseguraron a este diario que ese dinero podría ser de entre 1.500 y 2.000 millones de dólares en un préstamo para dos años. Estos fondos deberían ser utilizados exclusivamente para financiar exportaciones y planes de infraestructura básica, no para el pago de intereses de deuda, cancelación de capitales o reformas del sistema financiero.
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