FMI: pasarían para 2005 el ajuste en cuentas públicas

Economía

El ahorro fiscal que comprometerá el gobierno será creciente entre 2004 y 2006, según las negociaciones que ayer mantuvieron cara a cara y por espacio de una hora el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el representante permanente del Fondo en la Argentina, John Dodsworth. Fue la primera reunión para negociar ya políticamente el borrador de la carta de intención.

De acuerdo con las posturas puestas ayer sobre la mesa, una posibilidad es arrancar con un superávit primario cercano a 3% en 2004 (este año se ubicaría finalmente en 2,7%) para elevarlo hasta por lo menos 4% en 2005.
Lavagna quiere que sea sólo de 3,5% ese año pero en el FMI no, porque coincide con fuertes vencimientos de BODEN. Son metas plurianuales, ya que se viene negociando un acuerdo a tres años. «Mientras se pueda seguir avanzando, vamos a tratar de cumplir con un entendimiento de mediano plazo», explicaron anoche en Economía.

Pese al mayor esfuerzo de recaudación, no se está analizando la posibilidad de aumentar los impuestos. Pero todo dependerá de que realmente pueda cumplirse con la meta establecida y que el gasto no aumente de manera desmedida.

Hoy continuarán los análisis de los números fiscales del staff del FMI con el secretario de Hacienda, Carlos Mosse. La idea es determinar cuál es el nivel de ingreso fiscal real que el país puede comprometer para los próximos años, una verdadera adivinanza en un contexto de incertidumbre casi total en lo que respecta a la evolución de la actividad y del consumo.

• Dato clave

Por supuesto, el dato del superávit es clave para determinar la capacidad de pago de la deuda a los acreedores. Se sigue trabajando en la oficina del subsecretario de Financiamiento, Sebastián Palla, con modelos teóricos para determinar qué características deberían tener los nuevos bonos que emitirá el país a cambio de la vieja deuda en default.

Desde el gobierno buscan bajarle presión al pedido de aumento de tarifas inmediato que reclama el Fondo. «En ningún momento existieron presiones de este tipo», aseguró el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Por su parte, Lavagna dejó trascender ayer a través de voceros que la cuestión tarifaria, si bien es uno de los puntos que figura en las conversaciones, «de ninguna manera implica una traba en el proceso».

En el equipo económico aseguran que la parte más «caliente» de la discusión está centrada en los aspectos cuantitativos, es decir, la evolución de las cuentas públicas y la puesta en marcha de las metas de inflación para mantenerla en niveles de un dígito. En un segundo plano, según enfatizó Lavagna, figuran las cuestiones cualitativas, es decir, las reformas estructurales. Entre las más importantes figura la necesidad de avanzar con una nueva ley de coparticipación federal y un nuevo esquema impositivo. Pero ninguna de estas cuestiones deberá encararse antes de 2004.

Bastante más urgente es, en cambio, el capítulo referido a la reestructuración bancaria y la necesidad de avanzar con las compensaciones a las entidades.
Son temas que vienen algo más avanzados, ya que mañana el Congreso transformaría en ley la reforma a la norma de Entidades Financieras y Carta Orgánica del Banco Central, con lo cual se le dará protección jurídica al directorio de la autoridad monetaria. Obviamente, también figura entre las reformas estructurales la renegociación de contratos con privatizadas y los aumentos tarifarios correspondientes para cada caso.

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