13 de septiembre 2002 - 00:00

FMI vuelve a castigar a la Argentina

Washington - «Continúan las preocupaciones sobre la Argentina y la falta de consenso político sigue siendo un problema.» Así nuevamente se refirió a las negociaciones del gobierno con ese organismo Thomas Dawson, vocero del Fondo. Sus declaraciones se produjeron mientras una delegación integrada por el secretario argentino de Finanzas, Guillermo Nielsen, y el presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, intentaban destrabar las negociaciones en busca de un acuerdo para reprogramar los pagos que el país tiene que hacer al FMI, al Banco Mundial y al BID, hasta fin de 2003.

«La dificultad de la situación política es clara, así que puedo decir que estamos trabajando de la forma más estrecha posible con las autoridades»
, dijo Dawson, pero añadió que «la difícil situación a la que están haciendo frente -en términos de poder hacer progresos de una forma interna-es un problema y hacemos lo que podemos».

Además de reclamar un acuerdo político interno, el Fondo Monetario ha pedido a la Argentina que establezca un «ancla monetaria», solucione problemas en el sector bancario, solvente «aspectos legales» y que las provincias pongan en marcha recortes fiscales. Dawson no quiso evaluar la decisión del gobierno argentino de desbloquear los depósitos a plazo fijo de hasta 7.000 pesos encerrados en el «corralón» y dijo que ése será uno de los aspectos que se debatirán con la misión argentina.

Como ha hecho en varias ocasiones en los últimos meses, el portavoz del Fondo Monetario insistió en que ese organismo mantiene con las autoridades de la Argentina «un diálogo activo» y que es consciente de que un acuerdo debería alcanzarse lo antes posible.

Pero volvió a agregar que el FMI cree que aunque un acuerdo «pronto es mejor que tarde, mejor es también mejor que peor», y recordó que no hay plazo para el fin de las negociaciones con la Argentina, que se prolongan desde hace ocho meses. Hace una se-mana, el directorio del FMI prorrogó durante un año el vencimiento de una deuda por 2.800 millones de dólares de la Argentina, lo que le evitó incurrir en suspensión de pagos con ese organismo, algo que el gobierno quiere evitar a toda costa. Paralelamente, el ex economista jefe del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz dijo que, aunque la corrupción jugó un papel central en la crisis que estalló en la Argentina, fueron las políticas del FMI las que hundieron al país en la crisis actual.

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