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11 de agosto 2021 - 00:00

Pros y contras de los nuevos DEG

En la anterior asignación, en 2009, los países mantuvieron 70% de los nuevos DEG.

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En poco tiempo más llegarán los nuevos DEG del FMI. Para algunos países, como Argentina, será sin duda, una bocanada de aire fresco para el stock de reservas internacionales. Sin embargo, a la hora de tomar los DEG como activo de reserva surgen pros y contras. En primer lugar, es clave entender que la asignación de DEG es, en esencia, un respaldo de liquidez que ni implica condicionalidades ni debe ser correspondido. Pero no se trata de una fuente de riqueza, como no lo es una expansión de la base monetaria. Por ello, qué porción de los DEG mantendrán los países como reservas precautorias es una decisión política clave. Por ejemplo, en la última asignación (en 2009 con Strauss-Kahn) cerca del 70% de los países los mantuvieron en las reservas, o sea, no los usaron. Pero en esta oportunidad, como uno de los objetivos prioritarios de la nueva asignación es mitigar los impactos económicos y sociales a corto y mediano plazo de la pandemia, serán las circunstancias de cada país las que determinarán cómo utilizarán las nuevas reservas de DEG. De todos modos, incluso si los nuevos DEG se mantienen como reservas, puede liberar otros activos de reserva y respaldar gasto adicional.

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Al respecto, los economistas de Goldman Sachs, Alberto Ramos y Daniel Moreno, sintetizaron los beneficios e inconvenientes de un aumento de las reservas vía asignación de DEG. Así por el lado positivo destacaron que:

En general, desde el punto de vista de las políticas, el aumento de las reservas contribuye a la resiliencia macroeconómica, ya que permite a las economías que enfrentan restricciones de liquidez externa suavizar el ajuste externo requerido y, por lo tanto, puede impedir la adopción forzosa de políticas pro-cíclicas contractivas abruptas y distorsionantes. Pero también advierten que existen posibles inconvenientes como ser que:

Vale destacar que los DEG tienen varios usos alternativos valiosos, como pagar obligaciones del FMI o cambiarse por monedas de libre uso. La gran mayoría de las transacciones en DEG se realizan a través de acuerdos comerciales voluntarios (VTA) que son intermediados por el Fondo. Los VTA son, en esencia, acuerdos entre el Fondo y un grupo de 31 participantes en DEG y un titular prescrito que han acordado intercambiar DEG por monedas específicas dentro de los límites de negociación establecidos (por ejemplo, para pagar importaciones o cumplir con obligaciones externas). Además, los participantes y los titulares prescritos también pueden realizar transacciones bilaterales entre ellos. También existe un Mecanismo de Designación no voluntario, que no se ha utilizado desde los ‘80. El Convenio Constitutivo otorga al FMI la autoridad para actuar como respaldo financiero al exigir a los países con posiciones externas sólidas que intercambien monedas de libre uso por DEG de otros miembros del FMI con necesidades de balanza de pagos.

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