Una vez más, el modelo de autogestión de empresas por parte de ex trabajadores transformados en dueños demostró ser inútil. Hoy será rematada la ex planta Siam Avellaneda (adquirida por la quebrada Aurora Grundig en 1983), tras el fracaso de los empleados en llevar adelante el negocio. La baja productividad y la fuerte competencia tanto interna como externa provocan que, con el tiempo, estas iniciativas -que se multiplicaron en los últimos años-sean inviables. El problema adicional es que se trata de emprendimientos que, en general, se sostienen con fuertes subsidios del Estado, es decir, con impuestos que pagan todos los argentinos. Cuando disminuye o desaparece esta ayuda oficial, es escaso el número de supervivientes. Además, es un sistema proclive a las prebendas y a las iniquidades, ya que se ha dado la situación de dueños genuinos que son despojados ante la fuerte presión sindical.
La ex planta Siam, ahora ocupada por los trabajadores agrupados en la cooperativa Julián Moreno, de la UOM. La única línea de producción que se encuentra activa en la actualidad es la de cocinas.
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En la actualidad, la cooperativa está formada por cerca de
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