La economía argentina finalizó 2000 con un nivel de actividad 0,5 por ciento menor al de 1999, que significaron 1.400 millones menos de producción que un año atrás o $ 11.200 millones menos que la producción registrada en 1998. Y lo que refleja con mayor intensidad la crisis e incertidumbre que vivió el país en 2000 es la inversión: se desplomó 8,3 por ciento y alcanzó el año pasado el nivel más bajo desde 1996.
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La economía argentina perdió así más de tres años de crecimiento y finalizó 2000 con los niveles de actividad inferiores en casi $ 900 millones a los de 1997.
Los datos fueron confirmados ayer por el Ministerio de Economía. Lejos quedó la hipótesis de crecimiento de 4,5 por ciento que se planteó el actual gobierno, con José Luis Machinea dirigiendo la economía, en el presupuesto 2000 presentado en diciembre de 1999. Lejos quedaron también los ajustes sucesivos que se fueron realizando: en febrero, el gobierno redujo su meta de crecimiento a 4 por ciento, en abril a 3,5 por ciento, hacia mitad de año, todavía se aseguraba que el país crecería 3 por ciento. Recién en agosto y setiembre se bajó la proyección por debajo de 3 por ciento y en noviembre, cuando la recaudación no repuntaba, se comenzó a anticipar un probable escenario de crecimiento menor a 1 por ciento.
Es evidente que el impuestazo se le fue de las manos al gobierno que no pudo manejar las expectativas. En términos per cápita, el retroceso del país es más significativo todavía: cada argentino es hoy 2,7 por ciento más pobre que en 1999.
Según se desprende del informe de actividad oficial, el único sector que creció el año pasado fue el de exportaciones de bienes y servicios, que aumentó 1,8 por ciento con respecto a 1999.
En sentido contrario se comportó el consumo privado que cayó 0,1 por ciento, lo que significa que la población consumió $ 208 millones menos que en 1999. La caída podría haber sido peor si no fuera porque en los dos primeros trimestres del año, el consumo todavía se mantenía con leves subas con respecto al '99 (0.6 por ciento y 1 por ciento respectivamente). El consumo público (Estado, provincias y municipios) cayó 0,4 por ciento, lo que significó que el gobierno consumió 124 millones de pesos menos que en 1999.
La inversión, en cambio, fue la que más acusó el impacto de la incertidumbre que despertó al país el año pasado, y por ende, la que arrastró la depresión del PBI: se invirtieron 3.381 millones de pesos menos que en 1999 y $ 12.163 millones menos que en 1998. El sector de la construcción fue uno de los más afectados por esta parálisis, cayendo 8,2 por ciento en el año.
Variación
Así, sobre un PBI de 276.948 millones de pesos, 69,4 por ciento fue explicado en el 2000 por el consumo privado, 12,8 por ciento por el consumo público, 17,6 por ciento inversión bruta fija y 11,2 por ciento exportaciones de bienes y servicios. Las importaciones representaron 12,3 por ciento del PBI.
Las estimaciones oficiales indican que la caída más fuerte del año se dio en el cuarto trimestre, cuando el PBI retrocedió 2 por ciento con respecto a igual período de 1999 y las inversiones 10,8 por ciento.
En particular, los sectores productores de bienes tuvieron durante el cuarto trimestre de 2000 una variación negativa de 4,7 por ciento, determinada por la baja en las actividades de la construcción (13,4 por ciento) y la industria manufacturera (4,5 por ciento, de acuerdo con datos de cámaras empresariales, organismos oficiales y la Encuesta Industrial del INDEC).
Los sectores productores de servicios registraron una baja interanual de 0,7 por ciento.
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