D ifícil decirlo. Es que con apenas poco más de 1% de baja (0,5% en el caso del NASDAQ) la semana bursátil terminaría hoy del lado perdedor. Nos gustaría ser un poco más optimistas y hablar de una suba, pero las señales de la víspera no fueron demasiado alentadoras. Veamos. Desde un principio se sabía que sería una jornada de pocas noticias. Así algunos apostaron a que la baja en el precio del petróleo, antes de la apertura del mercado bursátil, podría impulsar una suba. Lamentablemente la cosa no sólo no fue así, sino que ya en el premarket los contratos de índices se negociaban a la baja. Cuando sonó la campana las esperanzas se trasladaron a los datos de los inventarios mayoristas y los de petróleo. En ambos casos, los números resultaron mejores a lo esperado por los analistas, pero el mercado ni pestañó y continuó su lento declinar sin hacer caso a nada más que a sí mismo (de hecho, tampoco la reversión en el precio del crudo que comenzó a subir a media mañana aceleró más las cosas). No es que no hubiera algún sector ganador -podemos citar a las telefónicas, beneficiadas por la decisión del gobierno de no apelar un juicio en contra de varias de ellas-, pero fueron contados con los dedos de una mano y noticias como la intempestiva renuncia del titular de Coca-Cola (asumió hace sólo un mes) golpearon mucho más. Para cuando sonaba la campana el Promedio Industrial quedaba en 10.368,44 puntos, cediendo 0,61% y el NASDAQ perdía 1,63%. Alguno se consolaba con la idea de que fue la primera baja en tres/cuatro ruedas, pero lamentablemente el volumen creció, dando idea de que los precios estaban altos.
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