21 de junio 2004 - 00:00

Fue y vendría una semana irrelevante

Fue y vendría una semana irrelevante
S i en algún lugar hemos de colocar la semana bursátil que acaba de terminar, es entre aquellasen las que lo más destacado fue su total intrascendencia. Si tomamos en cuenta sólo la nueva suba del precio del petróleo (algo menos de 1%), la aparición de Alan Greenspan ante el Senado, el brutal derrumbe que tuvo la tasa de los treasuries el martes, los buenos datos de la macroeconomía con la salvedad del déficit comercial reécord, los atentados y muertes en Medio Oriente, el cuádruple vencimiento de opciones y contratos de futuros del viernes, etc., resulta sorprendente que quienes invierten en acciones apenas tuvieran fuerzas para que el Promedio Industrial trepara 0,06% en las últimas cinco ruedas, que para ser sinceros deberíamos de tildar como negativas ya que el NASDAQ perdió 0,66% y el S&P 0,13%. Decimos que deberíamos, porque no podemos afirmarlo de manera tajante, ya que más que un problema de mal o buen humor de parte de los inversores, lo que enfrentamos es un altísimo desteñirse por lo bursátil. Es cierto que alguien podría apuntar a que en la ultima sesión casi se alcanzaron a realizar operaciones con 1.500 millones de papeles en el mercado tradicional y algo más de 1.700 en el electrónico, pero incluso este volumen está 30% debajo de lo habitual para un día de "cuádruple embrujo" (el nombre esta dado por los ya citados vencimientos en derivativos). Así, en lugar de las típicas fuertes oscilaciones de estas jornadas, apenas si vimos al Promedio Industrial ganando 0,37% para quedar en 10.416,41 puntos y al NASDAQ repuntar un magro 0,15%.

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