Mantener las cuentas públicas en orden está claro que, lejos de frenar la economía, despierta confianza en inversores -locales y extranjeros- y genera más actividad. En abril, el superávit primario antes de pagar intereses de la deuda fue de $ 2.240 millones, muy por encima de lo que esperaban analistas del mercado. Independizarse del Fondo Monetario pagándole los vencimientos de la deuda, objetivo del gobierno, tiene como consecuencia indirecta este positivo ahorro público. Es buena señal a futuro porque quita incertidumbre por los fuertes pagos que se tienen que hacer de ahora en adelante por el festival de BODEN lanzado tras la salida de la convertibilidad. El gasto público sigue aumentando, pero menos: 4% contra marzo. Lo ideal sería que se apunte a reducir la presión impositiva pero ello, hoy, más allá del discurso oficial, está lejos de ocurrir.
El gobierno informó
ayer que el superávit
fiscal de abril llegó a
los $ 2.240 millones,
impulsado por la
recaudación de
$ 9.282 millones. En el
año, ya se acumuló un
ahorro fiscal de
$ 6.482,7 millones.
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La mayor parte del aumento en el gasto en los últimos meses se dio por una suba en las transferencias (especialmente a provincias y municipios), capítulo que en febrero se ubicaba en los $ 3.445 millones, en marzo en $ 3.670 millones; y trepó en abril a los $ 4.131 millones.
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