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A diferencia de lo que había sucedido en los últimos días, el movimiento hacia la reactivación del sector se vivió con igual intensidad en constructoras y desarrolladoras que en las inmobiliarias particulares, pero con diferentes matices.
Las constructoras, que son minoría, ofrecen propiedades de precios más elevados porque son generalmente a estrenar y toman el cheque cuota a 100% de su valor. Esto se debe a que están apuradas por cancelar sus deudas mientras dure la pesificación «un peso, un dólar». Asimismo, la posibilidad de disponer del dinero en una cuenta a la vista en pesos, hizo que el plazo fijo como forma de pago sea aún más bienvenido entre los grandes del sector.
Distinto es el caso de los «retailers» o inmobiliarias particulares, que sólo ven en las nuevas disposiciones una oportunidad para recuperarse. Lo que pasa es que quienes ofrecen sus propiedades al agente inmobiliario del barrio muy difícilmente sean deudores y como no venden para cancelar deuda alguna, quieren dinero cash (y en la mayoría de los casos dólares). «El que ofreció hoy (por ayer) una propiedad, seguramente está endeudado, se quiere mudar o está especulando», advirtió Fernando Fogola, agente del sector.
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